Lucha magisterial y el pasado

Por EDILBERTO NAVA GARCÍA / MASEUAL

Chilpancingo, Guerrero, México, 16 junio de 2026.- El movimiento magisterial con presencia y destrozos en la capital del país ha desatado un sinfín de señalamientos en las redes sociales. Los hay muy comedidos y decentes, pero también los hay groseros, tal vez justificados por el decir de los propios manifestantes, cuando escriben que también con marchas y enfrentamientos con las policías están enseñando dignidad. De verdad, los extremos, dicen otros, se tocan.

Hay reproches en algo que efectivamente versa en veracidad. Los profesores en paro y haciendo su lucha muy a su modo o siendo objeto de manipulación, cobran religiosamente sus sueldos sin estar frente a grupo, lo que para muchos ciudadanos que saben muy bien que esos salarios se cubren con dinero de todos los mexicanos, pues no están conformes y de ahí el lógico reclamo. Porque es cierto, hay mentores que con las manos en la cintura abandonan sus grupos y se van al paro sin que alguien, por decir, una asamblea delegacional acuerde que fulano o zutano se suma a la marcha y representa a sus compañeros por tantos días. No, ellos simplemente se suman dejando al garete a sus alumnos.

Casi siempre son los de la CNTE quienes así proceden, desgraciadamente.

En las redes sociales mira uno los descalificativos que se lanzan desde la trinchera del profesorado en paro y de la sociedad civil. Se llega al insulto ciudadano porque los manifestantes sin importarles la vida cotidiana, en sus marchas bloquean calles y avenidas, sin importarles la afectación a muchos trabajadores y hasta los de la alta sociedad que, en vehículos también se trasladan a sus oficinas. Afectan a los propios maestros que continúan laborando y han de recorrer distancias hacia sus centros de trabajo; afectan a empleadas domésticas y amas de casa que van a los mercados por el sustento diario y afectan al comercio establecido que pierde mucho de sus ingresos. Afectan a urbaneros y conductores que tienen horarios de entrada y salida en sus respectivas fuentes de trabajo.

Locatarios y comerciantes ambulantes saben que el día que no venden o venden muy poco, quedan en desventaja, pues a ellos no les depositará religiosamente la SEP sus respectivas quincenas, lo que si hace la dependencia federal con los profesores manifestantes.

La sociedad exige ya formas más civilizadas de reclamar justicia por quienes están agraviados en sus percepciones salariales y otros beneficios que por ley corresponden a los trabajadores.

Todo movimiento debe cuidarse de ser infiltrado por agentes ajenos, externos que envían los interesados a la manipulación, pero también frenar y evitar a toda costa la asistencia de profesores que van exprofeso a provocar. Por ejemplo, ¿qué es eso de llevar petardos o cohetones a una manifestación o a una marcha? Hay otros que para el descanso van de inmediato por las chelas y eso constituye un riego en la muchedumbre. Afean y distorsionan la lucha.

Tendrá más de una semana que aprovechando la circunstancia, subieron a las redes una entrevista que en otro tiempo se hiciera al profesor Othón Salazar Ramírez. Ojalá sirva de algo a la base magisterial, la no maleada, no infiltrada.

 Salazar Ramírez habla de cómo el movimiento magisterial que le tocó encabezar recibió apoyo popular, de otros sindicatos e incluso de las comideras de La Merced. Éstas últimas no recibían dinero del gobierno, no eran empleadas y daban comida solidariamente, de su bolsa, porque aquella huelga magisterial era justa, limpia y ordenada. Sus dirigentes evitaron causar daños a terceros y respetaron edificios y oficinas públicas. Además, el profesor Othón Salazar se distinguió por ser buen orador. Mucho hay que retomar de las luchas reivindicadoras del pasado.

La palabra puede mucho más que el garrote.

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