30 noviembre, 2025

PERIODISMO INDEPENDIENTE EN MORELOS

EL IMSS REBASADO Y DESHUMANIZADO

SIN CORTAPISAS
Por PATRICIA CASTRO CEDILLO / MASEUAL

  • * IMSS, rebasado y deshumanizado

Cuernavaca, Morelos, México, 18 de julio de 2025.- Es de todos conocidos que uno de los derechos de los trabajadores es el que los patrones les brinden seguridad social, a través del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y sí, en la actualidad la realidad es otra, mayormente las fuentes de empleo que se generan carecen de esta prestación. Aunque, es importante mencionar, que a través de IMSS Bienestar se brinda el servicio a personas que no cuentan con seguridad social.

Es plausible pues, el hecho de que este servicio se otorgue sin menoscabo a toda la población, pero más que un avance significa un retroceso si se analiza crudamente, puesto que “desde siempre” se ha sabido que el IMSS es una institución que se ha caracterizado por la falta de medicamentos, carencia de personal suficiente para la atención oportuna, debido a que para poder ser atendido se debe ir desde muy temprano, sin que ello garantice su atención.

A todo ello se le suma la falta de empatía tanto de los asistentes médicos, como los doctores de medicina familiar (en la mayoría de los casos) y la falta de especialistas, lo que va en detrimento y violación al derecho que tienen los mexicanos al acceso a la salud como lo señala la Carta Magna en su artículo 4º.

No se duda que, como en todo, existen buenos médicos y personal que tienen esa vocación de servicio, pero en lo concerniente a Morelos, la situación deja mucho que desear. Sería bueno saber cómo es realmente la situación que padecen los trabajadores (en general) para tratar de entender el por qué la atención es nefasta, donde los derechohabientes y/o beneficiarios no obstante a su malestar, salen de la consulta con coraje e impotencia porque no reciben esa atención de calidad y calidez que debieran recibir.

PARA MUESTRA…

Laura ha cotizado al IMSS desde hace más de 30 años y pocas, afortunadamente, ha sido las ocasiones en que se ha visto en la necesidad de requerir de este servicio. La trabajadora, oriunda de la hoy Ciudad de México, comenta que en Morelos la atención que se brinda al derechohabiente es pésima, a comparación de las clínicas de este instituto en la capital del país donde se atiende con celeridad, calidad y calidez. Que para estudios clínicos o con especialistas las citas no se asignan con un mes o dos meses con posterioridad a solicitarla (al menos eso era hasta hace 15 años, recuerda).

En la actualidad, esta trabajadora lleva viviendo esos años (15) en Cuernavaca y ha requerido la atención si acaso en tres o cuatro ocasiones, atención que no ha sido la esperada porque los diagnósticos no han sido certeros si se toma en cuenta que la cotidianeidad es que el médico familiar ni siquiera se digne a levantar la mirada, ponerse de pie y auscultar al paciente, entre otras cosas.

Refiere Laura que el pasado sábado 12 de julio del año en curso acudió de “espontánea” a la clínica 1 del IMSS, ubicada en la Avenida Plan de Ayala, esto porque desde días atrás empezó a sentirse mal de salud, pero al acudir al área de Urgencias le “recomendaron” ir a medicina familiar, cosa que hizo. Precisando que tenía alrededor de un año y medio de no acudir al médico porque no lo había requerido.

Inicia el viacrucis
Llega a la clínica en cuestión y se “forma” en la unifila -no en su consultorio- y le asignan el consultorio para su atención y, reconoce, quizá por ser fin de semana, la espera no duró más de media hora para poder ser atendida. Sin embargo, al ingresar al consultorio, el médico que la atendió ni siquiera se levantó de su lugar ni leyó detenidamente el expediente, ni mucho menos la auscultó.

El galeno en comento sólo se limitó a escuchar lo que ella sentía y de facto le dio un diagnóstico: está mal de la espalda. Siendo que refiere, la entrevistada, le explicó que presentaba un dolor fuerte y punzante en la parte baja, del lado derecho del abdomen y que había presentado diarrea en los últimos días, así como náuseas. A lo que ella le comentó que cómo sabía eso si ni siquiera la había revisado, mostrándose reacio el doctor a auscultarla. Recetándole únicamente diclofenaco y paracetamol.

Entonces, Laura le pidió le mandara hacer estudios clínicos porque en verdad se sentía mal y le dijo que no era necesario, que ahí tenía los que le realizaron y que era diabética, a lo que ella le aclaró que esos estudios databan de principios de año del 2024. Fue entonces cuando leyó el expediente con detenimiento y se dignó a extenderle una solicitud de laboratorio.

Cabe mencionar que pese a que se le diagnóstico como diabética, los medicamentos que le recetaron sólo le causaban vómito. Y es que, en ese tiempo ante la duda acudió con un médico particular y ¡no! diabética no era. Pero bueno, dice que, de nueva cuenta, se hará esos estudios, para confirmar o descartar dicho padecimiento.

Así pues, sin más, se limitó a recoger el medicamento recetado y sacar la cita en el laboratorio a la espera que llegue la fecha que será dentro de mes y medio para saber qué le pasa. A la fecha de la publicación de esta columna, el dolor se ha intensificado, las pastillas han servido para maldita la cosa y en estos días si persiste el malestar acudirá nuevamente a la sala de urgencias para ver si ahora sí ahí la atienden y le dicen qué es lo que realmente tiene.

Así como Laura, son cientos de derechohabientes y beneficiarios que han padecido este mismo viacrucis, por lo que es ignora si la consigna de los médicos es ser apáticos, insensibles y faltos de ética y profesionalismo. Aún más que nieguen incapacidades si el paciente es trabajador y realmente lo necesita, cuando los han regresado del trabajo para su atención médica, que según han informado otras personas entrevistadas que prefirieron no dar su nombre.

O bien, si deben atender a cierta cantidad de personas y si la atención en consulta debe ser de cinco minutos o si, les va bien, de 10. Ni qué decir que no dejan a los familiares entrar a la sala de espera y el área asignada está afuera y sin importar las inclemencias del tiempo, ahí deben aguardar y cuidado pidan permiso para pasar al sanitario, porque se les niega el acceso.

DATOS
De acuerdo a una nota informativa fechada el 22 de enero del 2025, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, Ifigenia Martínez y Hernández, de la Cámara de Diputados LXVI Legislatura, dio a conocer que en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF 2025) la H. Cámara de Diputados aprobó un presupuesto por un billón 469 mil 410.4 millones de pesos (mdp) al IMSS, monto idéntico al propuesto por el Poder Ejecutivo Federal en el Proyecto de Presupuesto.

Ahora bien, señala el documento que, LA ESTRATEGIA PROGRAMÁTICA DEL IMSS DURANTE 2025 PLANTEA ATENDER CINCO ÁREAS CRÍTICAS: UNO, BUEN TRATO, PARA GARANTIZAR QUE LOS PACIENTES RECIBAN UNA ATENCIÓN HUMANA Y PROFESIONAL; DOS, ABATIR TIEMPOS DE ESPERA con la implementación de sistemas más eficientes; TRES, CONTAR CON UN EFICIENTE ABASTO DE MEDICAMENTOS; cuatro, implementar nuevas tecnologías; y cinco, fortalecer la infraestructura institucional, para lo cual se destinarán más recursos de inversión para la ejecución de diversos programas de equipamiento y proyectos de obra pública. Para mayores detalles se puede consultar en la siguiente liga, consultada el 18 de julio de este año: https://www.cefp.gob.mx/publicaciones/nota/2025/notacefp0072025.pdf.

¿Y luego? ¿Por qué en los hechos no se han visto esas mejoras planteadas? No basta con que “con bombos y platillos” el IMSS dé a conocer “sus” avances, mejora en infraestructura y demás que se publicitan en su portal, si la realidad dista de esos “logros” tan cacareados. ¿por qué no acuden directamente a las clínicas y al área de Urgencias misma para conocer de viva voz lo que los derechohabientes y beneficiarios padecen?

Ellos son quienes realmente saben lo que es acudir al IMSS e independientemente de sus padecimientos o el de sus familiares, sufrir el desdén, descortesía y mala atención por parte de quienes hicieron un juramento hipocrático, el cual lo echan a la basura con sus actos reales y fidedignos (con algunas salvedades que son las mínimas).

Así, en tanto, los directivos y la misma presidenta Claudia Sheinbaum se deciden a hacer esos recorridos para tener ese acercamiento con la población derechohabiente y conocer lo que realmente es acudir al IMSS, los pacientes y sus familias seguirán padeciendo no sólo el mal trato, deshumanización del servicio y falta de medicamentos.

En tanto que ellos, “los de arriba” seguirán creyendo en las cifras, estadísticas y reportes que les pongan enfrente para anunciar que todo, en el IMSS, marcha de maravilla. Lamentable pues, lo que sucede en México y en Morelos en materia de salud. Lamentable.

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