SIN CORTAPISAS
Por PATRICIA CASTRO CEDILLO / MASEUAL
- Violencia, desbordada en Morelos
Cuernavaca, Morelos, México, 10 octubre de 2025.- Por más que intenten las autoridades de Morelos, ya sea en voz de la gobernadora Margarita González Saravia o de los diversos alcaldes, entre éstos el de Cuernavaca, José Luis Urióstegui Salgado, de que en la inseguridad va a la baja y que trabajan con ahínco para lograr ese propósito. La verdad dista, en mucho, con la realidad que viven los morelenses.
De nada han servido los anuncios de que en la entidad se trabaja para brindar seguridad a los gobernados; declaraciones, cifras alegres, proyecciones sin sentido, operativos sin resultados, coordinación operativos entre las distintas corporaciones policiacas, falaz, porque el índice de criminalidad e inseguridad va en constante aumento.
Si bien no se duda de que la gobernadora y los alcaldes se reúnen para organizar la manera de trabajar en este rubro, los hechos siguen hablando por sí mismos, por lo que es necesario que acepten esa realidad: en Morelos la violencia e inseguridad se halla desbordada.
Los diputados en lugar de proponer que regidores sean elegidos por voto popular o bien, que sigan presentando iniciativas que nada tienen que ver con mejorar la seguridad en Morelos, deberían trabajar para incrementar las penas y sanciones a aquellos delincuentes que sean reincidentes, al menos para empezar.
En tanto, que realmente se capacite a policías y al personal de las fiscalías para evitar que los casos se “caigan”, ya sea por presentar un Informe Policial Homologado (IPH) deficiente; ya sea porque se violentaron derechos y garantías de los presuntos, lo que a la postre deriva en que salgan libres por violación al debido proceso; ya sea por la burocracia imperante a la hora de ir a levantar una denuncia.
Es de todos sabido que cuando un ciudadano es víctima de un hecho delictivo le piensa, y mucho, en levantar la denuncia porque es perder muchísimas horas de su tiempo y aún con eso, no es garantía de que se le imparta justicia, de que los malhechores o presuntos sean llevados al banquillo de los acusados para que se le juzgue conforme a derecho y se obtenga una sentencia que sirva de ejemplo a otros delincuentes.
Lamentablemente, como han dicho en algún momento, las autoridades encargadas de velar por la seguridad e integridad de la población, la inseguridad e incremento delictivo no es exclusivo de Morelos, sino que se vive en todo el país. No obstante, esa no debiera ser una excusa para no esforzarse para garantizar mayor seguridad.
Desapariciones, algunas de las cuales culminan en asesinatos; secuestros, robos a cuentahabientes, homicidios violentos, enfrentamientos, persecuciones, presuntos abusos policiacos que, recientemente, derivó en el homicidio de un joven en Los Patios de la Estación, aparición de narcomantas en diversos puntos de Cuernavaca donde señalan la presunta colusión de mandos policiacos de la ciudad capital con líderes criminales; el secuestro y aparición sin vida de un ex ayudante municipal de Chipitlán, son los casos que se han presentado en los últimos días.
Sin dejar de lado los casos que vienen arrastrando en este sentido, los cuales no han tenido avances significativos, más bien, se siguen sumando y formando parte de las estadísticas venideras, pero al parecer a quienes tienen la obligación de inhibir y contrarrestar los delitos no les preocupa ni les interesa, porque si así fuera, la realidad fuera distinta a lo que hoy se vive y, sin duda, se seguirá viviendo.
Urge la instalación de video-cámaras, las necesarias en todo el estado, principalmente en Cuernavaca, para que haya un seguimiento en tiempo real para que no se pierda la flagrancia a la hora de detener a algún presunto delincuente; se requiere de mayores recorridos de vigilancia, si es necesario 24/7, en los que participen Guardia Nacional, Ejército, Policía Estatal y Municipales, no sólo en las colonias catalogadas como “focos rojos”, sino en cada calle, colonia y poblado de todo Morelos.
Se requiere mayor coordinación con sus pares de entidades aledañas, esto es, Guerrero, Ciudad de México, Estado de México, incluso Puebla y Tlaxcala, para crear un frente común y hagan “un barrido” conjunto y no lo hagan de manera unilateral para evitar el llamado “efecto cucaracha”, esto es, que de nada sirve se blinde una entidad, si los delincuentes saldrán de sus escondites para delinquir en estados vecinos.
Se requieren pues, muchísimas acciones reales, no declaraciones y proyectos que no aterrizan; se requiere una preocupación real de quienes gobiernan y que dicha preocupación vaya acompañada de hechos fehacientes; se requieren de tantas y tantas cosas que sólo los que están arriba pudieran hacer si se decidieran, pero es más fácil seguir con los pleitos políticos, pagos de facturas, señalamientos y denostaciones cuando se ven afectados en sus intereses, que trabajar en el bien común.
En tanto, continuarán incrementándose los delitos; seguirán los asaltos, asesinatos, homicidios, robos, enfrentamientos, seguirán estos y más ilícitos, hasta que exista una preocupación real y, principalmente, ganas de hacer las cosas; ganas de coordinarse y exigir resultados a todos los involucrados en las tareas de prevención.
Los hechos están ahí, a la vista; ¿hasta cuándo Morelos volverá a ser un estado seguro? ¿hasta cuándo la sociedad seguirá siendo víctima de esa falta de vigilancia y seguridad? ¿hasta cuándo podrán los morelenses estar tranquilos no sólo en el trayecto a sus fuentes de trabajo o escuelas, sino es sus hogares? ¿hasta cuándo? Ya se verá. Tiempo.
Foto de archivo MASEUAL

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