6 febrero, 2026

PERIODISMO INDEPENDIENTE EN MORELOS

DÍA DEL PULQUE

Por ALEJANDRO CÁRDENAS SAN ANTONIO / MASEUAL

Cuernavaca, Morelos, México, de febrero de 2026.- Desde este 2026, cada primer domingo de febrero, se habrá de celebrar oficialmente el Día del Pulque. El objetivo es dignificar la labor de los tlachiqueros -los extractores de aguamiel-, fortalecer la economía rural ligada al cultivo del maguey, impulsar el equilibrio ecológico y contrarrestar estigmas históricos que han marginado a esta bebida que un día de 1847, fue comparada por el explorador y escritor de viajes británico George Ruxton, “con el champagne y -además aseguraba que- era cincuenta veces más agradable” (sic).

Esta cita no es un invento. Es una mención que realiza Rafael Olea Franco, en su libro “Un pulque literario (A la sombra de las pencas del maguey)” Olea Franco es profesor-investigador del Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colegio de México, doctor en lenguas romances por la Universidad de Princeton y en literatura hispánica por El Colegio de México, especialista en la obra de Jorge Luis Borges y en la narrativa mexicana e hispanoamericana de los siglos XIX y XX.

En las páginas de su obra, nos lleva de la mano por un recorrido casi ebrio por la literatura mexicana, donde el pulque emerge como un “fantasma blanco” que recorre siglos de textos, mitos y prejuicios.

Olea Franco no solo rescata textos; muestra cómo una bebida milenaria dialoga con la literatura para revelar tensiones sociales e identitarias.

Olea Franco arranca con una provocación: el pulque y su padre, el maguey, “hablan por nuestra raza”, como afirmaba José Vasconcelos. Juega con etimologías sugerentes que vinculan “México” a metl (maguey), xictli (ombligo) y co (lugar): “en el ombligo del maguey”.

Contextualiza desde códices prehispánicos y crónicas virreinales, pero su obra se enfoca en el siglo XIX y principios del XX. Asegura que en la época prehispánica, el pulque (octli) era sagrado, ligado a la diosa Mayahuel y deidades como los Centzon Totochtin (400 conejos).

El pulque para nuestros ancestros, simbolizaba fertilidad, nutrición y conexión divina; el maguey era el “árbol de las maravillas”. Su consumo estaba estrictamente regulado: solo podían beberlo ancianos, sacerdotes, nobles, guerreros, mujeres en lactancia, enfermos y, en fiestas excepcionales como la del décimo mes (dedicada a los muertos), todos los adultos.

La embriaguez común se castigaba severamente -incluso con muerte- para preservar el orden social y evitar abusos. Era un regalo divino, no un vicio cotidiano.

Este libro: “Un pulque literario (A la sombra de las pencas del maguey)”, publicado en 2020 por El Colegio de México, es un ensayo ameno y riguroso que rescata cómo esta bebida ancestral -esa “singular leche alabastrina”- ha sido protagonista en la identidad nacional, desde su valor sagrado prehispánico hasta su estigma moderno y su actual renacimiento.

Franco explica que el estigma del pulque comenzó en el siglo XX cuando el pulque decayó por la competencia de cervezas industriales -más estables y publicitadas-, lo que generó prejuicios poscoloniales que lo asociaron a pobreza, alcoholismo y atraso, y a su desvalorización se le sumaron campañas mediáticas que lo pintaron como antihigiénico o causante de desorden moral.

Por eso es que en la literatura de antaño, su presencia se desvanece, como si el declive real se reflejara en las letras y solo persiste -afirma el autor- en expresiones populares como canciones de Chava Flores o menciones en Carlos Fuentes y Elena Poniatowska.

También este libro, se detiene en joyas costumbristas como las “Leyendas mexicanas” de José María Roa Bárcena, donde el pulque se tiñe de mito legendario; “Los bandidos de Río Frío” de Manuel Payno, con un registro exhaustivo de pulquerías bulliciosas, tlachiqueros raspando pencas y garrafas en “tumbas” por calles polvorientas; Guillermo Prieto con su tono festivo. En el modernismo, con Rubén M. Campos, José Juan Tablada y novelas de la Revolución, como la de Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán e Ignacio F. Muñoz.

Y sucede que ahora, el pulque vive un vibrante renacimiento, pues jóvenes urbanos, promotores culturales y turistas, lo revalorizan como bebida auténtica, probiótica, sostenible y nutritiva y ya tiene su día nacional, cada primer domingo de febrero; y esto, luego de que en la Ciudad de México, la Comisión de Normatividad, Estudios y Prácticas Parlamentarias, avaló y aprobó el 21 de diciembre de 2025 un dictamen que se publicó en la Gaceta Oficial de la CDMX el 23 de enero de este 2026.

Así que: ¡Salud!

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