SIN CORTAPISAS
Por PATRICIA CASTRO CEDILLO / MASEUAL
- * Después de la tempestad….
Cuernavaca, Morelos, México, 27 de febrero de 2026.- El pasado domingo 22 de febrero, México se vio, prácticamente, envuelto en llamas, tras la captura y posterior abatimiento de conocido líder de un cártel del narcotráfico en tierras tapatías. Los hechos violentos y sangrientos son por demás conocidos: las redes sociales “estallaron” tras la reacción violenta por parte de presuntos integrantes de un cártel por la muerte de quien los dirigía.
Ya ni siquiera cuando detuvieron a un hijo de otro líder de un cártel del norte del país se vivió tanto terror y psicosis, donde, en esta ocasión, los pobladores, prestadores de servicios, negocios establecidos, automovilistas, fueron las víctimas colaterales del seudo operativo implementado desde la Federación para la detención del narcotraficante, que derivó a la postre en su fallecimiento.
Fueron varios estados de la República Mexicana los protagonistas de esa “defensiva férrea” por parte de integrantes de dicho grupo delictivo: bloqueos, autos incendiados, enfrentamiento cruento con elementos de la Guardia Nacional y elementos del Ejército Mexicano, dando inicio en el estado tapatío para emular dichas acciones de manera escalonada, sino es que a la par, en otros estados de México.
Morelos, por consiguiente, no estuvo exento de ese efecto dominó, las acciones por parte de desconocidos, presuntamente ligados a ese cártel, iniciaron con incendios a tiendas de conveniencias en varios municipios en Morelos, robo y quema posterior de taxis.
Fue tal la psicosis generada por estas acciones que, así como en otras entidades afectadas, en el estado morelense se suspendieron las clases del día siguiente y, aunque circuló un comunicado atribuido al Instituto de Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM) donde se informaba la suspensión de clases para el lunes 23 de febrero, mismo que fue replicado por instituciones educativas públicas y privadas a través de los grupos de WhatsApp a los padres de familia, éste fue desmentido.
Así, más tarde, la Secretaría de Educación en Morelos (SEP) informó a través de redes sociales que las clases en las escuelas se mantenían, es decir, SÍ HABRÍA, sólo que las autoridades educativas no contaban con que las familias morelenses velarían por el bienestar e integridad de sus hijos, así como de la propia, por lo que NO LOS ENVIARON a las aulas.
Esto, porque digan lo que digan las condiciones de seguridad en la entidad no estaban dadas, ni ese día ni en días anteriores (meses, si no es que años).
CRÓNICA NO ANUNCIADA
Ese fatídico domingo 22 de febrero, Laura estaba en su casa preparando los alimentos para su familia, cuando de repente, recibió la llamada de unos de sus familiares para saber cómo estaban, luego de que trascendiera la muerte de un líder de conocido cártel de la droga asentado en Jalisco.
Al revisar sus redes sociales no dimensionó cuán peligroso resultaba estar en las calles por la ola violenta que se presentó en Morelos, situaciones simulares que se vivían en otras entidades del país.
Ante esos hechos, trató de contactar a su pareja que trabaja como conductor por aplicación para saber cómo estaba. La incertidumbre, zozobra y temor, fundados, la hicieron presa porque por más mensajes que le enviaba, llamadas sin responder, le hicieron pensar lo peor. Esto, porque se enteró de los incendios provocados en diversas tiendas de conveniencia; del robo de varios taxis y su posterior quema.
De distintas formas trató de contactar a su pareja, sin resultados positivos, haciendo que el miedo la invadiera; así, sin otra opción más que esperar, trató de distraerse con deberes en casa para no pensar nada malo y confiar que todo estaría bien.
Afortunadamente para ella, al transcurrir una hora de esos mensajes y llamadas fallidas, su pareja se comunicó. No pudo responderle porque estaba haciendo un servicio. Así que, pese al miedo inicial, pudo respirar tranquila al saberla bien.
¿ESTADO FALLIDO?
Los sucesos acontecidos, pese a las declaraciones oficialistas, dejaron de manifiesto que se vive en un estado fallido; donde las corporaciones policiacas se han visto rebasadas tanto en elementos como en armamento y equipamiento. Ese domingo negro, más de 20 elementos de la Guardia Nacional y Ejército Mexicano fallecieron al hacer frente a los delincuentes.
El gobierno sólo reconoció su valor heroico, pero nada de que informara cómo se blindaría al país ante esos hechos cruentos. Nada que informara cómo se procedería ante esas lamentables bajas; ante esos fallecimientos de agentes policiacos y castrenses que sólo cumplían órdenes y prácticamente los mandaron al matadero porque se vieron rebasados no sólo en cantidad, sino en estrategia operacional.
Aún más la presidenta Claudia Sheinbaum declaró que “México está de moda”, minimizando los hechos sangrientos en varios estados del país, haciendo el llamado a turistas extranjeros a que visiten el país, que su seguridad está garantizada. Los mexicanos saben cuál es la realidad: LA INSEGURIDAD SE SIENTE, SE PALPA, SE RESPIRA ante la apatía y desinterés de quienes gobiernan.
¡No! México no es un país seguro; ¡No!, Morelos no es un estado seguro. Ahora no sólo las cifras dan cuenta de esa realidad que pretenden ocultar y optan por maquillar; ahora los incendios, bloqueos y muertos dan “cachetada con guante blanco” a los gobernantes que prefieren mentir que asumir una responsabilidad que a ellos corresponde.
De momento, a cinco días de lo sucedido, en tierras zapatistas existe una aparente tranquilidad, donde los morelenses desarrollan sus actividades de forma normal; ya nada se dice; ya nada se escucha al respecto. Sólo que, en cada mexicano, morelense, existe esa inquietud real de que esa violencia suscitada el pasado fin de semana se recrudezca, reaparezca. Se espera que no; confían en que no vuelva a pasar. Ya se verá. Tiempo.

Más historias
GENERACIONES BORROSAS
¿Y el libre tránsito?
THERIAN: ¿QUIÉNES SOMOS EN UN MUNDO COMPARTIDO?