5 marzo, 2026

PERIODISMO INDEPENDIENTE EN MORELOS

UNA MONEDA, DOS CARAS

Por ALEJANDRO CÁRDENAS SAN ANTONIO / MASEUAL

Cuernavaca, Morelos, México, 5 de marzo de 2026.- La “caja china” y la “técnica del diluvio”: dos caras de la misma moneda en el control informativo. Aquí, no se manipula principalmente la verdad, porque muchas veces no hay que inventarla, solo esconderla o diluirla; y a veces, tampoco se manipula la realidad, porque esta sigue su curso independientemente de la narrativa.

Lo que se manipula es la construcción social de la realidad; es decir, la versión de los hechos. Más claro: la jerarquización, el orden, la descripción y andamiaje de un hecho, se convierte en la “realidad compartida” que la mayoría acepta, discute, admite y recuerda.

En los usos y costumbres de la política en México, “caja china” describe la maniobra clásica de lanzar un escándalo ruidoso o sensacionalista para tapar un problema grave, como si se abrieran cajas anidadas que esconden lo esencial bajo capas de distracción y  la “técnica del diluvio”, por su parte, es popular en América Latina, a partir de las reflexiones de Noam Chomsky -lingüista, filósofo, politólogo y activista estadounidense, especialista en estrategias de manipulación mediática- y su famosa descripción: “técnica del diluvio”, detalla cómo se  inunda el espacio público con un torrente de noticias triviales, polémicas efímeras y datos insignificantes, hasta que lo verdaderamente importante se diluye en el ruido, volviéndose invisible por saturación.

El caso es que ambas tácticas, comparten el mismo fin: desviar la atención colectiva de decisiones estructurales incómodas -como corrupción, reformas impopulares, crisis económicas, crisis de salud, reclamos sociales, etc-, hacia temas que generan morbo, emoción o división, pero no cuestionan el poder.

En México, donde por desgracia, los medios han sido históricamente aliados o instrumentos del Estado, estas estrategias se han refinado con el tiempo. Un ejemplo fundacional es el fenómeno del “Chupacabras” en los años 90.

Durante la crisis del llamado “error de diciembre” en 1994 -devaluación masiva, inflación descontrolada, el rescate del Fobaproa que cargó al erario con deudas privadas-, los noticieros con más “rating”, dedicaron horas interminables a una extraña, rara, misteriosa y sorprendente criatura que “chupaba sangre” de animales en el campo.

Reportajes, testimonios y debates llenaron la agenda, ahogando la indignación por el colapso económico y las privatizaciones controvertidas.

Fue un diluvio de fantasía que, combinado con la “caja china” del morbo, mantuvo al público entretenido mientras se tomaban decisiones de fondo.

Otro caso ilustrativo ocurrió en 2010, con la muerte de la niña Paulette Gebara. El drama familiar -búsqueda desesperada, hallazgo en su propia cama, peritajes contradictorios- copó pantallas y conversaciones durante semanas.

Justo entonces avanzaba la impunidad en el incendio de la Guardería ABC -2009-, donde murieron 49 niños por negligencia y nexos políticos.

El diluvio de detalles morbosos sobre Paulette diluyó la presión por justicia en el caso ABC, convirtiendo una tragedia sistémica en ruido de fondo.

La combinación ha persistido. Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, la desaparición de los 43 de Ayotzinapa -2014- generó una crisis profunda; sin embargo, oleadas de escándalos virales, pleitos mediáticos y noticias triviales fragmentaron la atención.

En administraciones posteriores, críticos señalan que sigue la recurrencia de estas dos caras de la misma moneda en el control informativo; dígase: reaperturas selectivas de casos históricos -como el de Colosio en 2024- o polémicas en redes que inundan el debate público, mientras temas como violencia extrema, opacidad en contratos o cuestionamientos presupuestales quedan sepultados bajo capas de ruido.

La “caja china” ofrece una distracción puntual y profunda; la “técnica del diluvio” satura hasta el agotamiento. El caso es que juntas, revelan una constante: en México, el poder prefiere distraer antes que confrontar.

Al final, mientras la ciudadanía se pierde en el escándalo del día, las decisiones que moldean el futuro avanzan en silencio, y es que en un entorno saturado de información, el verdadero desafío es filtrar el diluvio, abrir la caja y reconocer la trama del cuento en turno.

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