SIN CORTAPISAS
Por PATRICIA CASTRO CEDILLO / MASEUAL
- * ¡En llamas!
Cuernavaca, Morelos, México, 6 de marzo de 2026.- Rabia, impotencia, coraje, tristeza, dolor, incertidumbre, desasosiego, zozobra, desconfianza, son tan sólo algunas de las emociones intensas que se han apoderado de la sociedad morelense ante la grave injusticia social y de inseguridad que se vive. Esto, ante la apatía, desinterés y respuesta tardía de quienes hoy gobiernan, no sólo la entidad, sino cada uno de los municipios que la conforman.
El más escabroso y doloroso de todos los delitos que en el estado se cometen, sin duda tiene que ver con la desaparición de mujeres jóvenes; unas son localizadas con vida (sin que las autoridades profundicen las condiciones en las que las hallaron) y otras, lamentablemente, continúan desaparecidas o bien, como en este caso, aparecen sin vida, con huellas de violencia. Feminicidios le llaman.
HARTAZGO
Ante este dantesco escenario, estalló el hartazgo entre la comunidad universitaria tras conocerse sobre la desaparición, primeramente, de la estudiante de contaduría de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Kimberly Joselin Ramos Beltrán, de 18 años de edad, el pasado 20 de febrero y cuyo cuerpo sin vida, paradójicamente, fue hallado el 2 de marzo pasado en una zona boscosa al norte de Cuernavaca, en el poblado de Chamilpa, colindante con el campus universitario. Los hechos son por demás conocidos.
Se dice paradójicamente, porque el día del hallazgo, 2 de marzo, fue la fecha en la que también desapareció otra estudiante -de Derecho- de la UAEM, campus Mazatepec, de nombre Karol Toledo Gómez, de 18 años de edad, quien, lamentablemente, también fue hallada sin vida el pasado jueves 5 de marzo en un paraje de la comunidad de Coatetelco, específicamente en la colonia El Muelle, a la altura del lugar conocido como Las Minas, sobre la carretera local Coatetelco-Miacatlán, colindante con el municipio de Mazatepec, Morelos.
Ambos hallazgos fueron, ni duda cabe, el resultado de las marchas organizadas previamente por estudiantes universitarios, quien al unísono exigían durante su paso por las calles la aparición con vida de Kimberly, y aunque las autoridades supuestamente activaron los protocolos de búsqueda, los resultados, hasta antes de esas manifestaciones, eran nulos.
La inconformidad estudiantil y social se recrudeció al trascender la desaparición de Karol y su posterior localización sin vida, lo que originó que las marchas continuaran, a las que se sumaron no sólo los universitarios, sino estudiantes de preparatoria en Cuernavaca y otros municipios, así como la organizada para el 6 de marzo por estudiantes de la Cruz Roja Cuernavaca, en solidaridad y sororidad a lo que acontece.
LAS CONSIGNAS
“Kimberly, escucha, esta en tu lucha”; “la UAEM no nos cuida”; “Quiero que mi madre reciba mi título, no mi acta de defunción”, “Vivas se las llevaron, vivas las queremos”; “Ni una más, una más, ni una asesinada más”, fueron tan sólo algunas de las consignas que se dejaron escuchar por parte de jóvenes universitarios, organizados esta vez para exigir mayor seguridad en el interior del campus.
Fueron cientos de estudiantes, colectivos y hasta administrativos y sindicalizados de la UAEM -de estos dos últimos se desligaron los estudiantes-, los que abarrotaron las calles no sólo de Cuernavaca, sino de Jojutla y otros municipios, los que hartos de la inseguridad pusieron un ultimátum al gobierno y exigieron, además, la salida de la rectora de la UAEM, Viridiana Aydee León Hernández, al calificarla de omisa para atender sus demandas.
DEMANDAS
Fue la tarde del 3 de marzo cuando la rectora en comento arribó al campus Chamilpa, tomado por los estudiantes, para intentar entablar un diálogo con los universitarios, pero no alcanzaron acuerdos, debido a que, señalaron los inconformes, León Hernández, dijo no tenía tiempo de leer la respuesta al pliego petitorio, que constaba de las siguientes demandas:
- Instalación de más casas de seguridad, así como su uso adecuado para la vigilancia y seguridad de los estudiantes.
- Contratación de más de 30 elementos para el personal de Venados, grupo de seguridad que realiza labores de vigilancia al interior del campus Chamilpa; actualmente cuentan solo con 14.
- Capacitación constante de los elementos de venados, y no solo en dos semanas como lo plantea la universidad.
- Que no haya represalias contra los estudiantes que protestan.
- Atender las denuncias que existen en diversas facultades sobre casos de acoso, hostigamiento y agresión por parte de docentes.
- Mejorar el alumbrado en zonas alejadas de la universidad y se mantengan los rondines para garantizar el bienestar de los alumnos.
En este sentido, refirió una de las estudiantes que “El asunto aquí es que los compañeros querían que se leyera este documento porque ella me estaba pidiendo firmarlo; legalmente, cuando se tiene que firmar un documento, primero tienes que leerlo y consultarlo. El asunto es que la rectora se negó a leerlo. Lo que me dijo es que ella no tenía tiempo y que necesitaba condiciones”.
ACCIONES TARDÍAS Y
CONDENAS HIPÓCRITAS
Tras las marchas realizadas, y no se duda, continúen, ahora sí más rápido que aprisa tanto la gobernadora Margarita González Saravia, el alcalde José Luis Urióstegui Salgado, salieron a cuadro; una para condenar los hechos y asegurar se realizarán las investigaciones pertinentes, y, el otro, para informar que se pondrá en marcha recorridos al exterior del campus y hasta usará un dron para vigilar la universidad.
En tanto, otros políticos, no desaprovecharon la oportunidad para salir a declarar y condenar los sucesos. Pero ¿por qué no actuaron desde sus posiciones para trabajar, legislar, exigir, coordinar acciones tendientes a dar seguridad no sólo al campus, sino a todo el estado? Fácil, “a río revuelto, ganancia de pescadores”, ¿verdad? ¿Por qué esperar a que estallara el hartazgo para pretender ser paladines de la justicia?
Mesas de trabajo, coordinación entre autoridades, y demás verborrea que en nada abona a que la condena social amaine, ya para qué, ¿tuvieron que haber dos víctimas universitarias para que despertaran de su letargo? ¿y el resto de mujeres y hombres, niños y niñas, jóvenes que no son estudiantes y están desaparecidos? ¿a ellos también se les hará justicia? Ojalá así sea, pero difícilmente cumplirán.
La pregunta que todos se hacen no sólo hoy, sino desde tiempo atrás, sería ¿Es Morelos un estado fallido? La respuesta cada uno de los morelenses la saben, y es un SÍ ROTUNDO. Porque si fuera lo contrario, la misma población lo reconocería. En fin, esto apenas empieza, ya se verá cómo termina.
En tanto, las madres y familiares de las víctimas, lloran a sus hijas asesinadas; mientras otros continúan en búsqueda de sus familiares desaparecidos. Así las cosas en Morelos, así las cosas en México.

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