3 abril, 2026

PERIODISMO INDEPENDIENTE EN MORELOS

AMBULANTAJE SIN FRENO

SIN CORTAPISAS

Por PATRICIA CASTRO CEDILLO / MASEUAL

  • Ambulantaje ¿un mal necesario?

Cuernavaca, Morelos, México, 3 de abril de 2026.- Cuernavaca ha perdido no sólo su imagen urbana por la invasión de ambulantes, sino por la capacidad de “meterlos al riel”, siendo los principales afectados los ciudadanos de a pie; tal parece pues, que quienes mandan son los líderes de los diversos sindicatos que les dan cobijo so pena de que si no hacen lo que exigen al municipio paralizarían la ciudad con sus bloqueos.

Por lo que es urgente haya una depuración del padrón de los vendedores, si es necesario una reducción del mismo, porque los “paganos” continuarán siendo los peatones y transeúntes que se ven obligados a caminar por el arroyo vehicular con el riesgo de ser arrollados.

Es verdad que en Morelos, en particular la ciudad capital, los trabajos que se ofertan, si es que hay, son con salarios paupérrimos y sin prestaciones, lo que ha orillado a cientos de familias a dedicarse al comercio informal para poder subsistir, pero también lo es que muchos comercios establecidos han sacado sus “changarros” a las banquetas sin importarles que las personas tengan que padecer accidentes por su necedad de obtener ganancias.

El ambulantaje se puede catalogar como un mal necesario, donde las personas encuentran productos a muy bajo costo, pero con pésima calidad la mayoría de las veces, sin mencionar que los vendedores tienen actitudes hostiles, son groseros, insultan a las personas si por descuido “tocan” su mercancía y se llega a mover o caer.

Sin contar que con su mercancía invaden totalmente la banqueta y parte del arroyo vehicular, valiéndoles poco o nada si los transeúntes no pueden caminar de manera segura. Ahora hasta las esquinas donde deben cruzar los peatones se hallan bloqueadas con sus productos, con sus banquitas para sentarse a vender quitados de la pena, sin que exista autoridad alguna que los quiten para evitar mayores afectaciones a los ciudadanos, porque hay que recordar que ha habido atropellamientos por esa causa.

¿Mal necesario? Quizá si no existieran compradores sencillamente no habría comercio ambulante. De ahí que también es necesario que los reubiquen para que puedan ofertar sus productos con la seguridad de que los clientes los van a buscar, pero ahora venderán con mayor seguridad para ellos.

Es un terror caminar por las calles del primer cuadro de la ciudad, principalmente en Degollado, donde hasta una taquería sita en esta calle esquina con Avenida Morelos, frente al Jardín San Juan, estacionan motocicletas que ocupan para llevar su producto a domicilio, sin que oficiales de tránsito los infraccionen.

Continuando, también toda la avenida Morelos está invadida de vendedores, en sus dos aceras, así como No Reelección, Matamoros, Clavijero, Arteaga, Guerrero, Hidalgo, Gutemberg, en sí todo el primer cuadro de la ciudad está infestado de ambulantes. Siendo irónico que el municipio se haga de la “vista gorda” y las autoridades obligadas a retirarlos no cumplan con su trabajo, bajo el argumento de que tienen “permiso” y en sus puestos cuelgan letreros de los sindicatos que los protegen. ¿acaso les tienen miedo?

Fue el pasado 2 de abril cuando el secretario general, Óscar Cano Mondragón compareció ante el Cabildo, fecha en la cual se manifestaron los comerciantes ambulantes, pidiendo que sean escuchados y atendidos, ¡pues bien! Que les abran los espacios en las mesas de diálogo y les brinden alternativas para no afectarlos en su economía y a la par LIBEREN YA LAS CALLES, porque, así como tienen derecho de trabajar honradamente, también los transeúntes tienen derecho a caminar por espacios libres de puestos y hasta estructuras metálicas donde colocan su mercancía.

Durante el acto protocolario, el alcalde José Luis Urióstegui Salgado, solicitó a Cano Mondragón presentar un Plan de Desarrollo Institucional para reordenar el ambulantaje, donde este último informó que existen mil 604 comerciantes informales y reconoció la saturación del espacio público por parte de estos, sin embargo, en lugar de presentar soluciones se fue por lo más fácil: culpar a administraciones pasadas de esta problemática.

Como no queriendo la cosa dijo que se han llevado a cabo acciones tendientes a recuperar espacios, tales como en el circuito del mercado “Adolfo López Mateos” y Avenida Plan de Ayala, acciones que han quedado demostrado de nada han servido. Así que ya es hora de que los operativos se refuercen y ya liberen las banquetas y arroyo vehicular, porque cada día aparecen más y más ambulantes ¿y el municipio?, bien gracias.

Al señalar Cano Mondragón que se han apercibido a 626 vendedores ambulantes y retenido su mercancía a 44 de estos, se le insiste en que de nada han servido, puesto que más tardan en realizar operativos para “limpiar” las aceras que ellos en volverse a poner, catalogándose esta acción como una burla a los inspectores y al alcalde mismo.

Aún más, entre los argumentos que cita el edil se hallan en que el municipio ha buscado incentivar la inversión formal, pero los que deciden por vender en la vía pública lo hacen para evitar gastos que se generarían, como el pago de renta y servicios ¿y luego? Pues que generen las condiciones para retirarlos sin afectarlos. Ya que en los diálogos que llegan a tener, se olvidan de los transeúntes, siendo su obligación gobernar para todos, no sólo para unos cuantos.

Es importante mencionar que más que evitar una imagen desordenada, se trata de crear incentivos y abrir espacios en plazas que yacen abandonadas para que los ambulantes paguen sus impuestos y estén en sitios seguros, sin los riesgos que conlleva expender sus productos en la vía pública.

No es suficiente con decir que hay falta de personal para realizar supervisiones y retiro de ambulantes, sino que a la brevedad Cano Mondragón obedezca a su jefe y presente dicho plan de desarrollo institucional para que el Cabildo evalúe la disponibilidad de recursos económicos para contratar a personal eventual para que apoye a los inspectores. A ver si es cierto que pondrán orden y fin al ambulantaje, desordenado y que perjudica además a los comercios establecidos que sí pagan impuestos, menos los comerciantes abusivos que ponen sus productos afuera de sus establecimientos, incluso ocupando las banquetas y arroyos vehiculares.

Ya es hora de que el alcalde regularice a este sector de la población que se dedica a la vendimia; ya es hora de que en los hechos los ciudadanos puedan transitar en banquetas libres de obstáculos; ya es hora pues, de que se sacudan la pereza y “abran bien los ojos” para retirarlos; ya es hora pues de que exista un reordenamiento del ambulantaje; ya es hora. Tiempo.

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