9 abril, 2026

PERIODISMO INDEPENDIENTE EN MORELOS

UNA LUNA, DOS POTENCIAS

Por ALEJANDRO CÁRDENAS SAN ANTONIO / MASEUAL

Cuernavaca, Morelos, México, 9 de abril  de 2026.- Estados Unidos al igual que China, quieren establecer bases permanentes en la Luna, las dos potencias se enfocan en el polo sur por los recursos que de ahí pueden extraer, como agua y metales, usarlos para vivir allí y luego, avanzar hacia Marte.

Para Estados Unidos, establecer una base en la Luna representa mantener un liderazgo mundial, inspirar a los jóvenes en ciencias y crear nuevas tecnologías que ayuden también en la Tierra, como mejoras en medicina o energía. Para China, significa demostrar su crecimiento como potencia, avanzar en ciencia y asegurar recursos valiosos para el futuro.

Para ambas potencias, el polo sur de la Luna es muy importante porque allí hay zonas que nunca reciben luz del Sol, donde podría haber agua congelada. Esta agua serviría para beber, generar oxígeno para respirar y fabricar combustible para cohetes. Así, las futuras bases no tendrían que llevar todo desde la Tierra, lo que sería muy caro.

Hoy no es un tema de carrera espacial propiamente dicho, como lo fue en los años 60, durante la Guerra Fría, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética compitieron por llegar primero a la Luna. En aquella época, era una lucha por demostrar cuál sistema político era mejor.

En ese entonces, Estados Unidos ganó con el programa Apolo, que llevó a los primeros humanos a pisar la Luna en 1969. Aquella carrera fue rápida, muy costosa y solo para ganar prestigio.

Hoy, en 2026, es diferente. No se trata solo de competir para plantar una bandera y volver. Ahora el objetivo es quedarse, construir bases permanentes y aprovechar los recursos de la Luna, como el agua congelada y el helio-3, que podría servir para producir energía limpia en el futuro.

Hoy es una competencia por el liderazgo tecnológico, por el control de reglas en el espacio y por ventajas económicas a largo plazo.

Una diferencia más a lo que fue la carrera anterior, es que hoy, están involucradas empresas privadas en Estados Unidos y hay una planificación más constante en China. Algunos expertos llegan a decir de manera optimista, que esta competencia es positiva porque acelera los avances científicos y tecnológicos. Otros más escépticos, se manifiestan preocupados porque según señalan, se podrían generar tensiones entre las dos potencias y llevar a una práctica donde se explote la Luna sin reglas claras.

Lo que en este momento sí es muy claro en la Tierra, es que en abril de 2026, cuatro astronautas viajan alrededor de la Luna en la misión Artemis II de la NASA y es la primera vez en más de 50 años que seres humanos salen tan lejos de la Tierra en una nave tripulada.

Recordemos que la cápsula despegó el 1 de abril desde Florida y ya ha pasado por el lado oculto de la Luna, rompiendo el récord de distancia.

Su regreso, está previsto para el día diez u 11 de abril y amerizará en el océano Pacífico cerca de San Diego, California.

Para estados Unidos, esta misión es como un ensayo general. Sirve para probar que la nave es segura antes de que en los próximos años, astronautas intenten aterrizar en la superficie lunar.

Por su parte, China avanza con su propio programa lunar, llamado Chang’e, en honor a la diosa de la Luna en la mitología china.

Hay que destacar que China es el primer país en aterrizar una sonda en el lado oculto de la Luna y en traer muestras de rocas de esa zona y para el mes de agosto de este 2026, planea lanzar Chang’e-7, una misión que irá al polo sur lunar para buscar hielo de agua en cráteres oscuros y fríos.

Otro dato más, es que China también trabaja con Rusia en un proyecto llamado Estación Internacional de Investigación Lunar y la idea es construir una base en el polo sur hacia el año 2035 e intenta hacerlo con ayuda de robots y posiblemente un reactor nuclear para tener electricidad; y es ahí, donde entra de lleno Rusia al juego.

Rusia se une a China principalmente para aportar su conocimiento en reactores nucleares y no quedarse atrás, recordemos también que su propio programa lunar tiene retrasos.

Hoy la pretensión de cada potencia se encamina por rumbo distinto:  Estados Unidos trabaja en equipo con empresas privadas y con más de 60 países que firman acuerdos para compartir reglas abiertas y beneficios. 

China avanza de forma más centralizada, con planes paso a paso y menos interrupciones y es destacable que ya tiene experiencia trayendo muestras de la Luna con misiones robóticas.

Al final, los riesgos son los mismos para todos. La Luna es un lugar hostil: no tiene aire ni protección contra la radiación del Sol y el espacio, el polvo es muy fino y afilado -puede dañar pulmones y máquinas-, hace mucho frío o mucho calor, y la gravedad es solo una sexta parte de la que se experimenta aquí en la Tierra.

Vivir allí será difícil y peligroso. Por eso, estas misiones primero envían robots y prueban todo con extremo cuidado. Lo deseado es que ambas potencias compartan descubrimientos y conocimiento sobre nuestro sistema solar, nuevas tecnologías útiles en la Tierra ¿y por qué no? el sueño de convertirnos en una especie que vive en más de un planeta.

Al menos, con los pies en la Tierra, una cosa es cierta hoy: mientras Estados Unidos y China compiten, la Luna sigue perteneciendo a toda la humanidad.

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