Por HUGO BARBERI RICO / MASEUAL
Cuernavaca, Morelos, México, 9 agosto de 2025.- A más de 100 años de concluida la Revolución Mexicana, aun quedan “asignaturas pendientes” que no han logrado resolver las tres esferas de gobierno, resaltó el escritor y cronista, Jesús Zavaleta Castro.
Sostuvo que entre los puntos pendientes del zapatismo por resolver, se encuentran, además de la comentada falta de presupuesto para el desarrollo del campo y la falta de tecnologización… también se halla el abandono de las parcelas, “los hijos y los nietos ya no quieren cultivar la tierra”, aunado a que desde hace diez años se tiene en proceso aún, el reconocimiento del ‘Arroz Morelos’, como nuestro único producto con denominación de origen… no se ha concluido”.

Las asignaturas pendientes del legado ideológico de los zaptistas, porque no fue él, sino todos los que pensaron en torno a él, comentó para este medio Zavaleta Castro, tiene asignaturas pendientes que implican la revisión de las políticas públicas, “pero también lo que el ciudadano tiene en esa perspectiva de presumir a un personaje, del cual poco imitamos en sus principios y en sus objetivos”.
De su lado, el campo morelense, de acuerdo al también recopilador, está impulsado, fundamentalmente, por inversionistas que han procurado incentivar la generación de empleos y una explotación inteligente de las tierras morelenses, sin que haya intervención de los gobiernos de las tres esferas, por lo que “si no hay este concurso de estas instancias, el campo morelense seguirá perdiéndose en la ignominia y lo poco que tiene de productivo también se diluirá paulatinamente
Zapata es un símbolo, dijo, que representa diversas realidades, el discurso oficial, el académico, la cotidianidad de entre los morelenses y la realidad que aun existe en el campo.

Lamentó que a más de cien años de la Revolución Mexicana, se tengan temas pendientes como la falta de financiamiento al campo, el abandono de las parcelas, la falta de tecnología en el mismo, la corrupción de los líderes gremiales, la falta de investigación de la materia de las instituciones públicas y privadas del estado de Morelos, todo eso implica que no se ha vuelto la vista al campo.
Tocó el tema de la reinauguración y reubicación de la estatua de Zapata montado a caballo y a galope realizada la mañana de ayer en la Plaza de Armas de Cuernavaca, donde el escritor, recopilador y cronista visibiliza un simbolismo doble, “la realidad que nos rebaza y el discurso oficial”.
El escritor jojutlense, resaltó la necesidad de analizar a Zapata, desde la perspectiva, de la realidad del momento en que le tocó vivir, “un personaje polémico”, que se podría sintetizar en la disyuntiva que planteaban dos ideólogos de la época, por un lado, José Vasconcelos, que se refería a Zapata como el “Atila del Sur”, como también otros intelectuales y periodistas de la época, mientras que Antonio Díaz Soto y Gama, que lo exaltó como el “Apóstol del Agrarismo”, mientras que Jesús Sotelo Inclán, a quien ubica como “el más importante autor sobre Zapata” porque haciendo una biografía del personaje, se dedica a analizar las causas, desde el periodo prehispánico, hasta los años de juventud de Zapata, para explicar, por qué en esa región y en todo el estado de Morelos, se dio ese levantamiento de “ese personaje que representaba a varios sectores”, pues Zapata no fue una persona pobre, sino clase mediero rural que tenía vínculos comerciales y de amistad con los hacendados y confrontaciones con otros más por la invasión de tierras, lo que le permitió ser un interlocutor “no solo con la gente de los pueblos, del campo, sino con la gente del gobierno, con los dueños de las haciendas, que implicó darle un panorama mucho más amplio de la realidad del país y del estado. Lo cierto es que Zapata, a 146 años de su nacimiento, continúa representando una provocación a la reflexión, sobre la realidad que vivimos.

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