SIN CORTAPISAS
Por PATRICIA CASTRO CEDILLO / MASEUAL
- * 2026 ¿qué esperan los cuernavaquenses?
Cuernavaca, Morelos, México, 2 enero de 2026.-Inicia un nuevo año y con éste una sensación ciudadana de que las cosas en la ciudad capital mejoren no sólo en materia de empleo, obra pública, educación, infraestructura urbana, sino en SEGURIDAD, que es lo que más ansían quienes en este municipio habitan y transitan.
Sin duda alguna el 2025 fue un año marcado con sangre, al menos en la ciudad capital: asaltos violentos, asesinatos, robos de vehículos automotores, robo a bancos y tiendas departamentales, asaltos a casa habitación, homicidios violentos, entre muchos otros delitos que forman parte del catálogo criminógeno que dejan mal parado, y mucho, a quien lleva las riendas de Cuernavaca.
Este año, los mexicanos en general se enfrentarán a un panorama poco alentador: pagarán nuevos impuestos, productos que se encarecerán aún más, ello sin contar que también se verán forzados a registrar sus números telefónicos con sus datos personales en las compañías respectivas para que el gobierno acabe de lleno con la extorsión, al menos esa es la intención, empero hace algunos años se realizó dicho registro con pocos resultados, que a la postre dejó de ser un requisito a la hora de adquirir un equipo telefónico.
En este caso, ojalá y funcione esa estrategia gubernamental para inhibir este delito que ya se persigue de oficio; pero, por otra parte, muchos pilares de los hogares perderán sus empleos este año; al menos en Morelos ya es un hecho que la armadora de autos Nissan cerrará sus puertas dejando sin el sustento a sus otrora trabajadores, muchos de los cuales formarán parte ya del negocio informal.
Pero bueno, retomando lo que esperan los cuernavaquenses, es precisamente, se reitera, SEGURIDAD para su persona, sus familias, sus hogares y negocios. La incertidumbre social se confía se reduzca y que el alcalde José Luis Urióstegui Salgado, ahora sí, vele por sus gobernados; que realmente realice obra pública en todas las colonias y no sólo en unas cuantas; que se refuercen los operativos policiacos para garantizar la tranquilidad de la sociedad.
Lamentablemente para quienes en la ciudad capital habitan, los problemas que persisten tienen que ver con el rubro ya citado, pero además urge la generación de empleos, y vaya que urge. Cientos de cuernavaquenses empezaron este año sin trabajo, ya sea por despido, ya sea por ir en pos de un mejor salario que les permita hacer frente a la cuesta de enero.
El 2025 dejó decenas de hogares en luto, donde las fuerzas del orden de la capital, coordinados, según dieron a conocer, con el estado y la federación fueron rebasados por los homicidios violentos; es más, este 2026 inició con varias personas asesinadas. De ahí que es necesario que los funcionarios de los tres niveles de gobierno se “pongan las pilas” y hagan algo para que la delincuencia disminuya y no siga afectando el patrimonio de la población trabajadora.
De acuerdo a un sondeo realizado, los cuernavaquenses se sienten desprotegidos; no sienten que el edil trabaje lo suficiente porque la realidad salta a la vista: calles sin pavimentar, baches y hoyancos al por mayor no sólo en las vías primarias, sino secundarias y terciarias; falta de dotación suficiente de agua potable en diversas colonias; calles invadidas por el comercio informal que se ha vuelto un problema de salud pública porque a la par de que invaden aceras y arroyos vehiculares, generan infinidad de basura y fauna nociva.
Por otra parte, los “esfuerzos” que realiza la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano (Seprac) nomás no son visibles, ya que la sociedad en lugar de sentirse protegidos por la policía, es todo lo contrario. En este punto, veremos qué hace al respecto Urióstegui Salgado porque Cuernavaca se halla en la sima en materia de seguridad y protección.
Así, la señora Teodora, de 60 años de edad, vecina de la colonia Carolina, refiere que no confía ni en la policía ni en el alcalde, porque es común observar cómo en calles de esta colonia pululan personas adictas; sujetos que asaltan y se esconden en las diversas vecindades que tienen salida a la barranca.
En tanto, el joven Sergio, vecino de la Antonio Barona, refiere que confía en que el gobierno municipal destine mayores recursos para alumbrado público porque esta colonia ha sido escenario de diversos robos a transeúntes y casas-habitación. Recordando que, a inicios de diciembre pasado, tras salir de trabajar fue abordado por dos sujetos a bordo de una motocicleta, quienes lo despojaron de su dinero y celular. Reconoce que no denunció el hecho porque “es perder el tiempo” y nunca detienen a los responsables.
Por su parte, la señora Imelda, vecina del centro de Cuernavaca, lamenta que el primer cuadro de la ciudad dé una pésima imagen al escaso turismo que arriba a la capital; que el gobierno municipal sigue siendo omiso al permitir que los ambulantes hagan y deshagan a placer y ya se hayan apropiado de las banquetas y el peatón corra el riesgo de ser arrollado por algún automotor.
Así pues, la sociedad cuernavaquense inicia este 2026 confiando en que el alcalde “se faje los pantalones” y meta orden no sólo a los ambulantes, sino que devuelva la seguridad perdida a este municipio. Esa es pues, tan sólo algunas de las exigencias y demandas sociales, ahora se espera que Urióstegui responda satisfactoriamente a éstas. Ya se verá. Tiempo.

Más historias
ANI, AGI y ASI, el Futuro de la Inteligencia Artificial
Desbordada, inseguridad en Cuernavaca
BOLA BLANCA ¿UNA REPRESALIA SELECTIVA?