12 abril, 2026

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¿QUÉ LE PASA AL CUERPO CUANDO REGRESAS DEL ESPACIO?

Por ALEJANDRO CÁRDENAS SAN ANTONIO / MASEUAL

Cuernavaca, Morelos, México, 11 abril de 2026.- El pasado 10 de abril de 2026, los cuatro astronautas de la misión Artemis II -Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen- regresaron a la Tierra tras un viaje de 10 días alrededor de la Luna.

Fue la primera vez en más de 50 años que humanos llegaron tan lejos en el espacio profundo.

Al salir de la cápsula Orion, -luego de amerizar en el océano Pacífico, frente a las costas de San Diego-, fueron rescatados y llevados a la cubierta de vuelo del USS John P. Murtha (un buque de transporte anfibio) y ahí, comenzaron de inmediato estudios médicos detallados antes de enviarlos en helicóptero a tierra firme.

¿La razón? El espacio provoca cambios sorprendentes en el cuerpo humano, y entenderlos es fundamental para preparar viajes más largos a la Luna y, algún día, a Marte.

Uno de los efectos de estudio más importantes, es el Síndrome de Visión Asociado al Neuro-Oftálmico del Espacio SANS.

Sucede que en la microgravedad, los líquidos del cuerpo -sangre y líquido cefalorraquídeo- se desplazan hacia la cabeza porque ya no hay gravedad que los mantenga en las piernas. Esta acumulación aumenta la presión dentro del cráneo y presiona los ojos. Como consecuencia, el nervio óptico se hincha, el globo ocular se aplana ligeramente y muchos astronautas regresan con visión borrosa, especialmente para ver objetos cercanos.

Esto se sabe, porque en misiones largas en la Estación Espacial Internacional, este problema afecta hasta al 70 % de los tripulantes. Aunque Artemis II fue corta, los científicos están midiendo con exactitud estos cambios mediante exámenes oculares avanzados.

Otra alteración es el oído interno, responsable del equilibrio. En el espacio, las estructuras que detectan la gravedad -las llamadas otolitos- dejan de funcionar como en la Tierra. El cerebro se adapta y depende más de la vista y del sentido del tacto. Al volver a la gravedad terrestre, los astronautas sienten mareos, inestabilidad al caminar y la sensación de que el suelo se mueve. Por eso, justo después del amerizaje realizan una prueba llamada “recorrido de obstáculos”: caminan, giran y recuperan el equilibrio mientras los médicos observan qué tan rápido se readaptan.

También se debilita el sistema inmune. Algunas células de defensa bajan su actividad, y virus que normalmente están dormidos, -como los del herpes o la varicela-, pueden reactivarse, aunque sin causar enfermedad grave.

Otra alteración es en el sistema cardiovascular. En el espacio, el corazón ya no necesita bombear con tanta fuerza contra la gravedad: el volumen de sangre disminuye y, al regresar, puede causar mareos al ponerse de pie.

Además, sin el peso del cuerpo, los músculos y huesos se debilitan con rapidez. La pérdida de densidad ósea ocurre hasta diez veces más rápido que en una persona con osteoporosis en la Tierra, y los músculos de las piernas se atrofian, causando la famosa sensación de “piernas de plomo”.

En el ámbito de la investigación y estudios del cuerpo humano -que un día habrá de vivir fuera de la Tierra-, lo más extraordinario en esta ocasión, fue que para estudiar estos efectos con mayor precisión, la NASA envió “chips de órganos” fabricados con células de los propios astronautas, principalmente de médula de cada uno de ellos y estos pequeños dispositivos, viajaron en la nave y sirvieron como “avatares” para comparar los daños causados por la radiación cósmica y la microgravedad.

Algo claro que hay que decir, es que estos y otros análisis, no se hacen porque los astronautas estén enfermos, sino para obtener datos científicos valiosos. Con ellos, los investigadores desarrollan mejores ejercicios, medicamentos, dietas y tecnologías que protegerán a las futuras tripulaciones.

Lo aprendido también beneficia la medicina en la Tierra, por ejemplo en tratamientos para problemas de visión, pérdida ósea en adultos mayores o efectos de la radiación en pacientes con cáncer.

Entonces, si el siguiente paso es colonizar la Luna e ir a Marte, Artemis II no fue solo un vuelo de prueba: fue un laboratorio.

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