SIN CORTAPISAS
Por PATRICIA CASTRO CEDILLO / MASEUAL
- Seguridad fallida, la realidad
Cuernavaca, Morelos, México, 24 de abril de 2026.- La salida de Miguel Ángel Urrutia Lozano de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Estado de Morelos (SSPC) evidencia que algo grave ocurre en la entidad en materia de seguridad; no sólo debe excusarse que su remoción se debe a ajustes institucionales, sino a la realidad palpable que viven los morelenses ante el incremento desmedido de la inseguridad.
De ahí que lo realizado, si es que se hizo, por el otrora comisionado de Seguridad resultó más bien una estrategia fallida que mantiene en constante zozobra e incertidumbre a los gobernados por la primera mujer gobernadora, Margarita González Saravia. No se trata de justificar, adornar, declarar falazmente; la comisión de delitos de alto impacto y los no tanto, siguen sucediendo; no hay manera de defender lo indefendible ni ocultar lo inocultable.
Por lo que la llegada del general José Luis Bucio Quiroz a la SSPC Morelos, según la gobernadora y su secretario de gobierno, busca fortalecer la estrategia de seguridad, pero ¿cuál fortalecer? ¿cuál estrategia? Si los hechos “golpean” sus rostros porque ni han disminuido los delitos, mucho menos se han inhibido ni erradicado.
Muestras hay cientos: se incrementaron los homicidios, los feminicidios, los asaltos a cuentahabientes, los robos a transeúntes y casas habitación, entre la vasta gama de delitos existentes, ya sean del fuero federal o común. Y de prevención ni se habla, mucho menos de reinserción social. Para que esto exista deben primero organizarse, coordinarse e ir del escritorio al campo, al lugar de los hechos para fortalecer verdaderamente los operativos para tal efecto, es decir, combatir “de a deveras´” al delito.
Tras el nombramiento de Bucio Quiroz arribaron al estado más elementos de fuerzas federales para “fortalecer” lo que se ha hecho en materia de seguridad. Donde lamentablemente nunca hay detenidos tras la comisión de ilícitos, no importando si “peinaron” la zona.
Así pues, los diversos sectores de la sociedad lo que exigen es que a la par de que haya mayor presencia policiaca, de los tres niveles: federal, estatal y municipal, que realmente derive en una percepción social de que se está contrarrestando este flagelo. La realidad, se insiste, es que el índice criminógeno va al alza y las corporaciones policiacas o no pueden o les hace falta lo necesario para hacer bien su trabajo.
Ahora bien, la estrategia que implemente el nuevo comisionado de Seguridad estatal debe estar encauzada a dar resultados fehacientes, que no sólo se quede en palabrería; que no sólo se quede el plan operativo en el escritorio, sino que vaya aparejado en mayor capacitación policial, mayor equipamiento, mayor salario a los agentes, capacitación en derechos humanos, en seguir el debido proceso al momento de las detenciones para que no se “caigan” las puestas a disposición que a la postre orilla a los jueces a dejar libres a los presuntos delincuentes.
A Bucio Quiroz le antecede una vasta experiencia por haber ocupado cargos tanto en el ámbito militar como en la Guardia Nacional, así como cuenta con cursos, diplomados y maestrías que lo colocan como el “mejor”; como el as bajo la manga del gobierno de Morelos para acallar inconformidades sociales derivadas de la inseguridad, que ha sentado sus reales a placer en tierras zapatistas.
Embolsados, encajuelados, asesinatos por supuestos cobro de piso; homicidios violentos por “guerra entre cárteles” -según dicen; desapariciones y apariciones sin vida de jóvenes mujeres, ya sea estudiantes o aquellas que sólo buscaban empleo, en fin, estos tan sólo son algunos de los delitos que han cobrado mayor fuerza en la entidad ante la inoperancia de los cuerpos policiacos.
De nada sirve dar a conocer cifras de que tal o cual delito ha disminuido si la percepción social dista, y por mucho, de los informes oficialistas. Confiando, ahora sí, el gobierno estatal en que la experiencia de Bucio Quiroz le “permite conocer el territorio y los retos en materia de seguridad”, ya “veremos dijo ciego”; a ver si es verdad de que con su incorporación se busque dar continuidad (¿cuál?) a una ´estrategia para la construcción de paz en Morelos´.
Bucio Quiroz tiene ante sí enormes retos: reto en devolver la seguridad perdida en Morelos; reto en recuperar la credibilidad de los morelenses que han sido víctimas de delitos; reto en implementar acciones y operativos demoledores para restablecer la paz social que tanto cacarean las autoridades; reto de demostrar que su nombramiento no sólo le traerá puntos para su currículo y percibir onerosos salarios, sino que los ciudadanos se sientan tranquilos, cobijados y recobren la confianza en los cuerpos policiacos.
Se confía pues, que con su llegada en Morelos las cosas cambien para bien; que sus habitantes se sientan seguros al transitar por las calles; al acudir a instituciones bancarias; al acudir a tiendas de autoservicio sin temor a ser asaltados con violencia; se confía pues, que ahora sí se trabaje en materia de seguridad con acciones que puedan ser palpables y ciertas; se confía pues, en que el estado salga de las listas negras por los delitos que aquí se cometen; se confía pues. Tiempo.
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