SIN CORTAPISAS
Por PATRICIA CASTRO CEDILLO / MASEUAL
- * Polarización universitaria
Cuernavaca, Morelos, México, 19 de abril de 2026.- Ha transcurrido casi mes y medio desde que universitarios se rebelaran ante el clima de inseguridad, violencia y acoso que padecen estudiantes de las diversas unidades académicas, pero, principalmente tras los asesinatos de dos jóvenes estudiantes, lo que originó que se tomaran las instalaciones del campus Chamilpa y, posteriormente, otras facultades y campus, mismas que siguen tomadas por la llamada Resistencia Estudiantil UAEM.
Se realizaron marchas, bloqueos y llamados a las autoridades para atender la problemática que les aqueja y, aunque al inicio contó con el apoyo de la sociedad y diversos actores sociales y políticos, tal parece que la estrategia del gobierno estatal y de las mismas autoridades universitarias es que el movimiento se debilite y llegue al punto del quiebre, no obstante que tras estos hechos Margarita González Saravia anunció con bombos y platillos la instalación de 5 mil cámaras de videovigilancia que a la fecha no han instalado.
Las inconformidades y división entre universitarios se recrudecen ante la apatía de quienes tienen la obligación de velar por la seguridad e integridad de estos jóvenes universitarios, ¿por qué se dice lo anterior? Porque tal parece que este conflicto se halla rebasado, porque si la Rectoría hubiera hecho su trabajo desde un inicio, esto no se hubiera presentado; porque conforme pasaron los días y semanas el gobierno estatal ha sido simple espectador y no implementó acciones para atender las demandas iniciales: seguridad, no represión, no represalias y la destitución misma de Viridiana Aydee León Hernández.
Desconocimiento de quien dirige la Federación de Estudiantes Universitarios de Morelos (FEUM); enfrentamientos verbales entre estudiantes azuzados por terceras personas, según ha trascendido, que persisten en su interés de dividir el movimiento y debilitarlo, son las constantes.
Comercios afectados, vecinos, transportistas, en fin, quienes antes apoyaban el movimiento han “levantado” la voz; sí, claro, las afectaciones pudieran ser muchas, las pérdidas económicas por igual, el descontento social al manifestar que supuestamente utilizan el plantón para beber alcohol, para hacer sus necesidades fisiológicas en la vía pública, entre otros, evidencian que la solidaridad ya no es tanta, pero, ¿quién continuará dando voz a las jóvenes, víctimas de feminicidio?
No se debe dejar de lado ni olvidar cuáles fueron las causas que originaron la inconformidad universitaria. Sí, tal vez el hartazgo llegó; sí, tal vez continuarán las denostaciones; sí, tal vez no se llegará a un acuerdo pleno tras esta tercera mesa de diálogo entre las partes; sí, tal vez las opiniones serán encontradas.
Sin embargo, todos los que ahora se inconforman con el movimiento, con el actuar de los universitarios que cubren sus rostros por temor a represalias, olvidan que siguen vivos; que continúan con la cotidianeidad de sus vidas; que se despiertan y van a sus trabajos; que hay reducción de ganancias en comercios y les “pega” que no haya clases; que igual los transportistas ven mermadas sus ganancias -pero ellos siempre se quejan de todo y nada aportan-, sí, pero ¿qué hay con las familias de las víctimas de los feminicidios que dieron origen a este plantón? ¿quién piensa en estas familias que perdieron a un ser querido? ¿quién les devolverá la alegría y felicidad perdidas? ¿quién?
Que ahora la Resistencia Estudiantil quiere conformarse como una institución legal, tal como lo es la FEUM, y se les niega bajo el argumento de que no cuenta con una figura jurídica y carecen de un acta constitutiva, sí, quizá tengan razón, pero ¿por qué mejor no se les orienta, guía, encauza para lograr tal cometido? Su intención es válida, quizá los voceros tendrían que organizarse para ser la “cara” del movimiento, empero ello no significa que no puedan representar a la comunidad estudiantil de manera distinta a como lo hace la Federación de Estudiantes.
En algunas unidades académicas retomaron clases virtuales; las declaraciones oficialistas dan cuenta de ello y argumentan que seguirán abiertos al diálogo ¿cuál? ¿Uno que sea unilateral? ¿Uno que sea bajo sus condiciones? En los hechos nada han hecho para ir cumpliendo con el pliego petitorio de manera fehaciente; “trabajan” sobre la marcha y de acuerdo a sus intereses, ¿pero y lo intereses de los estudiantes inconformes que exigen seguridad, principalmente?
Se confía en que la apertura al diálogo sea bipartita, que los acuerdos sean bipartitas, que las soluciones sean bipartitas; que cesen las denostaciones hacia el movimiento, que quienes exigen se desactive éste sean empáticos y se solidaricen en sus demandas y, antes de pensar en sí mismos y en recuperar la “normalidad” tomen en cuenta que también son padres de familia, hijos, profesores, comerciantes, empresarios y que en algún momento de sus vidas pudieran ser víctimas del flagelo lacerante de la inseguridad.
Se confía pues, que este conflicto llegue a su término y que las autoridades, académicas, estatales, de seguridad, si se comprometen a algo lo cumplan cabalmente y no sea sólo una “llamarada de petate”; que sólo cumplan a medias y los primeros días tras la firma -si se diera- de un acuerdo. Ojalá así sea, Ojalá.

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