Por ALEJANDRO CÁRDENAS SAN ANTONIO / MASEUAL
Cuernavaca, Morelos, México, 13 de mayo de 2026.- Las granjas de bots son instalaciones que controlan de manera masiva y coordinada cuentas falsas en redes sociales; estos sistemas generan likes, comentarios, seguidores, vistas y tendencias falsas, haciendo que parezca que algo es muy popular o que hay un consenso que en la realidad tangible no existe.
Suelen operar desde casas o locales pequeños y por lo general, están vinculados a agencias de comunicación y en muchas de las ocasiones, este negocio obedece a intereses políticos.
Una granja de bots utiliza cientos o miles de teléfonos móviles o placas electrónicas conectados entre sí, gestionados desde un solo lugar, para simular que son personas reales.
Es un gran negocio. El servicio de una granja de bots se alquila, los clientes pagan por servicios específicos, como crear una tendencia en redes o atacar a alguien e invierten para ello unos cientos de dólares hasta decenas de miles, dependiendo del tamaño y duración de la campaña.
El negocio resulta muy rentable, tanto para generar clics falsos en anuncios como para estrategias políticas.
Montar una granja pequeña es invertir en 50 o más de 200 teléfonos y cuesta entre 2 mil dólares (34 mil 500 pesos mexicanos) y 8 mil dólares (138 mil pesos); esto incluye los soportes o “boxes”, teléfonos usados -dígase robados- los cuales, son reacondicionados y hay que añadir a los gastos programas de control.
Una granja mediana es la que cuenta con 500 a mil dispositivos y requiere entre 15 mil dólares (258 mil 500 pesos) y 50 mil dólares para empezar (861 mil pesos).
Estos precios son reales y actuales, basta checar proveedores chinos de Alibaba y AliExpress donde se venden los racks o boxes de 20 dispositivos; aparecen con un costo entre 550 dólares (9 mil 500 pesos) y mil 880 dólares por unidad (32 mil 500 pesos).
El dueño de una granja de bots, suele importar el hardware desde China y sus gastos mensuales principales es la electricidad -es el costo más alto porque todo funciona 24 horas-, se añaden a los gastos las tarjetas SIM compradas en el mercado informal, necesitan internet de alta velocidad y servicios de proxies -intermediarios que actúan entre los dispositivos y el internet- ocultando así la ubicación de la granja.
Un dato curioso es que no se necesita ser un experto en informática; el perfil de los operadores en su mayoría son jóvenes autodidactas o personas que trabajan en marketing digital, con conocimientos básicos para configurar teléfonos, programas sencillos y herramientas para ocultar su actividad.
En México, predominan los perfiles con habilidades aprendidas de manera informal y es que ahora la inteligencia artificial, ha facilitado mucho el trabajo ya que permite generar textos y comentarios que parecen escritos por personas reales.
Si se busca detectar granjas de bots, hay que observar algo: los mensajes son repetitivos o muy similares entre diferentes “perfiles”, esas cuentas publican de forma excesiva y a cualquier hora del día o la noche, las fotos del perfil son genéricas, son avatares, imágenes generadas con IA y tienen nombres extraños; algo más: son perfiles recién creados y con escasa historia.
Otro patrón que desenmascara la actividad de una granja de bots son las actividades coordinadas. Digamos atinadamente, que muchos comentarios o likes aparecen de golpe en un mismo post con un tema específico.
Sin dar rodeos, es una evidente actividad ilícita; pero, sucede que en México, solamente el INE y empresas especializadas monitorean estas anomalías y lo hacen, curiosamente, durante procesos electorales.
México es uno de los países donde más se han usado estas granjas en campañas electorales y hay claros ejemplos: en 2012 se documentó el uso de alrededor de 30 mil cuentas falsas y un gasto aproximado de 600 mil dólares para beneficiar a Enrique Peña Nieto.
En las elecciones de 2018 y durante el periodo 2018-2024 se detectaron operaciones masivas que impulsaron hashtags -por un lado- como #NarcoPresidente -y por el otro-, hubo creación de tendencias artificiales y sin duda, ataques a opositores y periodistas.
Estas actividades virtuales, revelan una sola cosa: debilidad en el marco legal actual. En México, no hay una ley exclusiva contra “granjas de bots”.
Las granjas de bots es un nuevo y lucrativo negocio. Son la promoción fraudulenta de un producto, el escudo defensivo y estratégico para oscuros planes en la política, la guillotina para opositores y el solvente para manchas en fallidas acciones de gobierno.
Las granjas de bots -aparte de ilegales-, están para cumplir un claro propósito: distorsionar la opinión pública con mentiras a gran escala.
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