- * Así “viven” la crisis en el campo sureño
Por HUGO BARBERI RICO / MASEUAL
Xoxocotla, Morelos, México, 10 de septiembre de 2026.- La falta de lluvias suficientes destruyó por completo la siembra de maíz nativo de temporal en una hectárea de terreno en Xoxocotla, Morelos, la muestra de lo que ocurrió en toda la producción temporalera del ejido, de la región y el estado. El campo de cultivo, perteneciente al productor agrícola Jacob Espinoza González, fue sembrado el 5 de julio, pasado, junto al camino que comunica al Centro de Estudios Tecnológicos, Industrial y de Servicios (CETIS) 122 con la carretera Alpuyeca-Jojutla (tramo Xoxocotla), no nació o se secó por la escasez de agua.
Las lluvias de los últimos días llegaron muy tarde, la crisis ya es un hecho para los temporaleros.
Espinoza González sembró variedades locales como maíz rojo, negro, amarillo, pinto, “cigarillo” y otras nativas de la comunidad. “Por la escasez de lluvia no nació y si nació, se secó, entonces no pudimos rescatar mucho del maíz nativo de esta región”, explicó. “Este año hicimos la prueba pero fallamos”, añadió.

La inversión alcanzó al menos cuatro toneladas de semilla. En espacios pequeños del mismo terreno también se intentó sembrar frijol, sin éxito. “No se puede cuantificar exactamente el costo, pero sí es una pérdida. Fue una buena inversión”, señaló. Prepararon el terreno ante las lluvias de julio, pero “la yerba nos ganó” y nada prosperó. El campo se observa cubierto de maleza visiblemente deshidratada.
El productor buscará el apoyo a través del Comisariado Ejidal de Xoxocotla y tomó fotografías de la parcela para presentarlas como evidencia.
En el municipio indígena también se sembraron sorgo y cacahuate, cultivos que igualmente se perdieron. “Toda la siembra de temporal está perdida en Xoxocotla y en el estado de Morelos […] la lluvia fue la que nos llevó al caos”, afirmó.
En contraste, conserva los árboles de limón, bonete, higo, aguacate, nopal, plátano y de ciruela plantados en años anteriores, que siguen creciendo.
De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Agropecuario (Sedagro) del Gobierno de Morelos, alrededor del 70 por ciento de los cultivos de temporal en la entidad registran pérdidas significativas por la sequía asociada al fenómeno de El Niño, con mayor impacto en el maíz y en zonas del sur y poniente de la entidad, entre las que se encuentra Xoxocotla.
La dependencia informó de la activación de seguros catastróficos con una bolsa de 107 millones de pesos para respaldar a productores afectados, tras misiones de inspección en los 232 ejidos y comunidades del estado.
El caso ilustra la difícil situación que enfrentan los productores de temporal en la región ante la irregularidad de las lluvias.

“Este año hicimos la prueba pero fallamos”, añadió.
Mide una hectárea su terreno de cultivo, ubicado junto al camino que comunica al CETIS 122 y la carretera Alpuyeca-Jojutla, tramo Xoxocotla, una extensión importante de terreno, con una pérdida de igual relevancia para el propietario.
Añadió que lo sembrado fue “una buena inversión”, al explicar el grado de afectación que provocó la sequía, en este caso invirtieron al menos cuatro toneladas de semilla en un campo donde se busca un aprovechamiento al máximo, ya que hay pequeños espacios en los que también llegan a sembrar frijol, “pero, pues, no, no fue posible”.
—Se vislumbraba un buen temporal. —Se le recordó al campesino xoxocolteco, pues hubo lluvias en julio pasado.
—Sí, inclusive, hasta preparamos el terreno y ya la yerba nos ganó, pero no nació.
En efecto, el mismo campo de cultivo se ve plagado de yerba, sin embargo, la misma yerba muestra una visible deshidratación por la falta de agua de lluvia.
—¿Cuándo sembró?
—El cinco de julio.
—¿Van a solicitar algún seguro, algún apoyo?
—Nos dicen que nos van a apoyar en la Comisaría Ejidal y por eso venimos a tomar una foto de nuestra parcela, para presentarla.

Toda la siembra de temporal está perdida en Xoxocotla y en el estado de Morelos, como lo confirma el productor. Tan solo en este municipio indígena sembraron también sorgo y cacahuate, “pero ya ve que la lluvia fue la que nos llevó al caos”, complementa y sonríe forzadamente.
—Fue engañosa, ¿verdad?
—Sí, nos engañó, pero no podemos decir nada, la lluvia viene de arriba. Diosito sabe cuándo nos manda y cuándo no y no podemos decir más.
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