Por ALEJANDRO CÁRDENAS SAN ANTONIO / MASEUAL
• Predomina en Oaxaca, Sonora, Nayarit, Morelia, Jalisco y CDMX
• Las cifras y lugares con frecuencia están cambiando
Cuernavaca, Morelos, México, 19 de enero de 2024.- El terror comenzó en el planeta a finales del año 2019, el Covid, se catalogó como Pandemia, provocó una emergencia sanitaria internacional, le robó la vida a millones de personas y a otros más les dejó secuelas, se dijo que sería nuestra “nueva normalidad”, que este virus irremediablemente viviría a nuestro lado.
Para sacar a este incómodo inquilino de nuestro entorno, se investigaron vacunas y aparecieron algunas en tiempo récord y fue en mayo de 2023, cuando se declaró a nivel global que terminaba la emergencia sanitaria; pero ahora, apenas inicia 2024, y volvemos a tener noticias del virus porque en diversos estados del país, el número de infectados ya saturó la ocupación de camas de hospitalización general.
Oaxaca, Sonora, Nayarit, Morelia, Jalisco y CDMX, reportan el 100 por ciento de ocupación en algunos hospitales del ISSSTE, IMSS y Servicios de Salud, -las cifras y lugares con frecuencia están cambiando- y así lo confirma la misma Secretaría de Salud a través del “Sistema de Información de la Red IRAG” donde también se aprecia en sus gráficos, -viernes 19 de enero-, que estados como, Hidalgo, Zacatecas, Poza Rica y Colima van en ascenso con el 50 y 60 por ciento de ocupación.
Por el momento, Morelos no figura en la lista.
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Eso no significa dejar de lado las medidas de prevención básicas como practicar la higiene de manos, usar una mascarilla de alta calidad de forma constante y correcta, mejorar la ventilación y mantener la distancia, cuando sea posible, de la persona enferma o que dio positivo para la enfermedad, y mucho menos, dejar de aplicar alguna de las vacunas realmente autorizadas y confiables.
No hay que olvidar que la experiencia en ese caótico trance de Pandemia nos dio pistas para tomar cartas en el asunto y prevenir la enfermedad y mucho tiene que ver con los hábitos alimenticios; ahora, se sabe que los fallecidos presentaban casos de comorbilidad y eso se entiende cuando una persona tiene dos o más enfermedades o trastornos al mismo tiempo y muchos portadores del Covid-19 tenían problemas de sobrepeso, diabetes, obesidad, hipertensión, alcoholismo y tabaquismo y eso fue un denominador común que fue detonante y repercutió en la sangre al volverla espesa o viscosa y desencadenó consecuencias como el colapso en el corazón y los pulmones.
La interrelación entre el corazón y el pulmón, es intensa y compleja porque se influyen mutuamente. Enfermedades cardiacas pueden dar lugar a hipertensión pulmonar que afecta finalmente al propio corazón y enfermedades respiratorias dañan el corazón y cierran el círculo.
Hay que entender que la sangre se vuelve viscosa o espesa porque las arterias y venas cercanas al corazón y pulmones, presentan exceso de grasas, exceso de azúcares, exceso de sal, exceso de calorías que son los triglicéridos y el colesterol y estos vuelven angosto el espacio para que la sangre circule, las arterias se congestionan y colapsan porque los glóbulos rojos y el oxígeno, no pueden cumplir con su función de manera eficiente. La sangre se coagula y mientras, la consecuencia de la morbilidad ya detonó y se convirtió en fatalidad.
Si queremos que ese inquilino incómodo del Covid no se acerque, se vaya de nuestras casas donde no es bienvenido y que la “nueva normalidad” no se reactive, estamos obligados por un lado, a aplicar una vacuna de calidad y retomar las medidas básicas de prevención lo más posible, así como llevar una alimentación sana sin exceso de grasas, sin exceso de azúcares, sin exceso de sal y sin exceso de calorías, lo que en conjunto nos dará como resultado, un sistema inmunológico fortalecido con armas eficaces para combatir la enfermedad en caso de contagio.

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