Por ALEJANDRO CÁRDENAS SAN ANTONIO / MASEUAL
Cuernavaca, Morelos, México, 15 de julio de 2026.- Se van de vacaciones 322 mil 535 alumnos de nivel básico en la entidad. Pero hay un reto permanente que comparten autoridades educativas y padres de familia: conseguir que los alumnos eleven el dominio de las matemáticas y la comprensión lectora.
Y es que este asunto va más allá de la escuela, está dentro de la casa también.
Estas competencias básicas en el futuro del alumno influyen de manera directa en su desarrollo personal, sus oportunidades laborales y su capacidad para participar plenamente en una sociedad cada vez más tecnológica y basada en el conocimiento.
Nada más hay que recordar los siguientes datos para obligarnos a retomar la actuación: en el año 2022, según los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes PISA, una prueba que mide el desempeño de estudiantes de 15 años en todo el mundo y es coordinada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos OCDE, los alumnos mexicanos obtuvieron un promedio de 395 puntos en matemáticas y 415 puntos en comprensión lectora, ubicándose por debajo de la media internacional que es de 472 y 476 puntos respectivamente, y ocurre que estos indicadores se encuentran en niveles similares desde hace 20 años.
Las escuelas de nivel básico estarán cerradas por semanas, pero eso no significa dejar de seguir aprendiendo. En las casas hay que estimular y motivar el interés por el conocimiento.
Hay un par de datos relevantes que se deben de corregir. Uno es que dos de cada tres estudiantes, no alcanzan el Nivel 2 en matemáticas. Es decir, este nivel representa las habilidades básicas necesarias para resolver problemas cotidianos simples, como interpretar un porcentaje, elaborar un presupuesto o comprender medidas.
El otro dato relevante que hay que enmendar desde la casa como el anterior, es la comprensión lectora, porque el 47 % de los estudiantes, tiene dificultades para identificar la idea principal de un texto o para distinguir entre un hecho y una opinión.
El sistema educativo siempre enfrenta retos importantes —como lo fue el cierre de escuelas durante la pandemia que sigue teniendo consecuencias y las innegables brechas socioeconómicas—, pero una cosa es muy clara: el aprendizaje no depende exclusivamente de los profesores. Las familias también juegan un papel relevante.
Crear el hábito de la lectura en casa, apoyar las tareas escolares, conversar sobre lo que los hijos leen o resolver problemas matemáticos cotidianos, son acciones que refuerzan el trabajo que se realiza en las escuelas de nivel básico.
Países que obtienen mejores resultados en PISA suelen combinar políticas educativas estables con una mayor participación de las familias y una valoración social del esfuerzo académico. Es decir, se respeta y dignifica la responsabilidad de los maestros al frente de un aula.
En México, se debe de crear nuevamente conciencia en estos aspectos para que de manera integral se mejoren estas competencias básicas. Es una tarea compartida entre escuelas, familias, autoridades y la sociedad en general. Nadie ha dicho que la responsabilidad de educar recae solamente de un lado.
Para enfrentar un mundo globalizado, es necesario contar con sólidas habilidades en matemáticas y lectura porque eso a la larga da mejores oportunidades a quienes serán las futuras generaciones, permite acceso a estudios superiores, empleos de mayor calidad y mayor capacidad.
Aunque no se perciba en lo inmediato, elevar el dominio de las matemáticas y la comprensión lectora genera los hábitos para adaptarse y participar en los inevitables y vertiginosos cambios de escalada mundial.
Contribuye además, a reducir la desigualdad y fortalecer el desarrollo del país.
Es por eso que superar estos indicadores de hace 20 años, requiere acciones sostenidas como fortalecer la educación inicial y básica, mejorar la formación y el apoyo a los docentes, y promover la participación activa de las familias.
Los resultados de PISA 2022 — bien analizados—, ofrecen una oportunidad para nuevamente reflexionar y programar acciones y no solo en las escuelas de nivel básico, sino en casa durante estas vacaciones.
El aprendizaje de matemáticas y lectura es clave para el futuro de los jóvenes y aunque se dude, una de las mejores inversiones para la sociedad en general.
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