SIN CORTAPISAS
Por PATRICIA CASTRO CEDILLO / MASEUAL
- Marchas, marchas, marchas
Cuernavaca, Morelos, México, 3 de octubre de 2026.- La marcha estudiantil convocada el día viernes 2 de octubre para exigir justicia y seguridad tras los asesinatos recientes de dos jóvenes estudiantes de preparatoria, incorporada a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), en la populosa colonia Chulavista, en Cuernavaca, se suma a las decenas y decenas que se han realizado en la ciudad capital y otros municipios de Morelos, sin que el gobierno en turno satisfaga fehacientemente sus exigencias.
¿Qué se requiere para que el gobierno cumpla a cabalidad con su función de proteger a quienes gobiernan? ¿Qué se requiere para que realmente atiendan las demandas y exigencias sociales que se recrudecen con el pasar del tiempo? ¿Qué se requiere para que las instituciones de impartir justicia y garantizar la seguridad de la población cumplan con esos cometidos, garantizados en la Carta Magna misma? Muchos son los cuestionamientos y pocas o nulas las soluciones reales a las que están obligados.
Es en el gobierno de Margarita González Saravia cuando más manifestaciones y marchas se han realizado, ya sea por colectivos que exigen justicia por asesinatos de mujeres, ya sea por jóvenes y padres de familia que exigen justicia por estudiantes universitarios asesinados o desaparecidos, ya sea porque ciudadanos exigen un alto a la cruenta ola de inseguridad que se respira y se padece en Morelos, donde Cuernavaca, no es la excepción.
Muchísimas son las causas que originan que la población se manifieste en contra de quienes hoy gobiernan; sin embargo, todo ello de nada ha servido porque esas exigencias que adolecen a los morelenses no tienen el eco esperado; no hay soluciones reales, palpables y permanentes, porque si así fuera no habría más inconformidad social.
Cabe recordar que, en el caso de las estudiantes universitarias asesinadas, Margarita González Sarabia prometió cámaras de vigilancia, botones de pánico, alumbrado suficiente en los campus; elementos policiacos y recorridos permanentes, pero no han sido las esperadas; se requiere de una fuerte inversión para garantizar la seguridad de los alumnos y de quienes ahí acuden, no es con paliativos o “mejoralitos” como se recobrará la confianza estudiantil. Eso es definitivo.
Caos viales, embotellamientos, cierres de calles y puntos de acceso principales, enfrentamientos verbales entre civiles por las pérdidas de tiempo para llegar a sus destinos (ya sea al trabajo, escuela, citas médicas), son tan sólo algunas de las afectaciones hacia la sociedad, donde al gobierno, ya sea estatal o municipal, no les importa que sean pues, los ciudadanos “víctimas colaterales” de esa falta de atender a quienes se manifiestan; de esa inoperancia e incapacidad de las distintas áreas para atenderlos.
Es verdad que existen ciudadanos que se quejan por las marchas, pero ¿si ellos fueran las víctimas de esa falta de actuar del gobierno? Quizá esa molestia no existiría, pero bien dicen que “hasta que no vives o te pasa lo mismo” se entiende el por qué del enojo de los manifestantes. ¿Que ha habido daños a edificios e inmuebles públicos? ¡Sí! ¿Que las “pintas” y acciones de inconformidad se recrudecen? ¡sí!, pero de qué manera pueden hacerse escuchar si cuando han marchado pacíficamente el gobierno los ignora.
¡No! No se justifica que durante el paso de los manifestantes por calles de Cuernavaca se rompan vidrios o se vandalicen paredes de viviendas, instituciones bancarias y hasta destrozos en Palacio de Gobierno, ¡no! En lo absoluto. Pero, quién garantiza que entre las marchas que realizan no se “cuelen” grupos de choque” enviados por terceros para “romper” las marchas, y sean estos grupos los que ocasionan todo lo anterior, causando el enojo social para culpar a los “marchistas” y así el gobierno tenga la justificación para que intervenga la fuerza pública. Todo pudiera suceder, finalmente. No se señala ni afirma, pero tampoco lo contrario.
El “enmurallar”, “sitiar” el Palacio de Gobierno, así como desalojar a los trabajadores para evitar los retengan los manifestantes no es la solución que éstos claman; ese es un acto premeditado (aunque su argumento será y es proteger la integridad de los empleados) que deja de manifiesto que no pretenden atender y solucionar las demandas, pero que de verdad sean atendidas y no sólo hacer reuniones con comitivas que, a la postre, los acuerdos no son cumplidos cabalmente, originando que vuelvan a convocar a marchas para intentar nuevamente ser escuchados.
Marchas, marchas, marchas ¿y las soluciones para cuándo? En tanto las autoridades se empecinen por seguir ignorando las demandas no sólo de los estudiantes universitarios, sino de la sociedad en su conjunto, las manifestaciones contra el mal gobierno continuarán. Seguridad, la exigencia; ¡Basta ya de oídos sordos! ¡Basta ya de “mejoralitos” ¡Basta ya de esa insensibilidad gubernamental! ¡Basta ya!
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