9 mayo, 2026

El horror de la indolencia en el IMSS

SIN CORTAPISAS

Por PATRICIA CASTRO CEDILLO / MASEUAL

  • * IMSS, ¿hasta cuándo?

Cuernavaca, Morelos, México, 8 de mayo de 2026.- Sin duda alguna uno de los terrores de todo trabajador asalariado que cuenta con seguridad social (entiéndase IMSS) es enfermarse; ver deteriorada su salud; peor aún, acudir a recibir atención médica con el consabido riesgo de que serán tratados de manera inhumana, indolente y carente de empatía, calidez y calidad en el servicio por el que pagan puntualmente a través de sus aportaciones, no le “aunque” que se sientan mal, eso viene siendo la cereza del pastel.

De siempre, de todos los días, se ha vuelto una cotidianeidad que trabajadores o integrantes de sus familias teman siquiera atenderse, en este caso, en el Hospital General Regional con Medicina Familiar (HGRMF) No. 1 del IMSS en Morelos, mejor conocido como IMSS Plan de Ayala, sito en la Avenida Plan de Ayala 1201, Col. Ricardo Flores Magón, Cuernavaca, ya sea por enfermedad, ya sea derivado de algún accidente, evento violento o suceso trágico.

De nada sirve se hayan puesto a elementos de Protección Federal para resguardar los accesos, entradas, salidas y demás, si el trato sigue siendo el mismo: NEFASTO, SIN CALIDAD NI CALIDEZ HUMANA. Casos hay por cientos, como siempre, y nada que actúan, sancionan o capacitan al personal de primer y segundo contacto para tratar dignamente a trabajadores lesionados o enfermos o a sus familiares.

Igual el área jurídica, contraloría interna, visitaduría, trabajo social, jefatura de servicios y demás áreas obligadas a supervisar al personal médico, asistentes, pasantes, residentes, enfermeras, camilleros, etc. aplican aquél burdo adagio: “A chillidos de marrano, oídos de carnicero”, esto es, que de nada sirve te quejes, exijas atención pronta, informes claros, si no te van a “pelar” y cuando llegan a hacerlo es para gritarles a los familiares de los pacientes internados en el área de Urgencias y sacarlos casi, casi a rastras porque su palabra es la ley.

TESTIMONIO ¡¡¡¡¡OTRO!!!!!

El pasado jueves 07 de mayo, Olivia se vio en la necesidad de llevar a su tío, una persona de 70 años de edad con enfermedades crónico-degenerativas, al área de Urgencias, pero, el bendito pero, previo a ello, al ponerse su familiar mal, pero muy mal de salud en plena vía pública, marcó al 089, al 7773121274, para solicitar una ambulancia para su traslado, esto, alrededor de las 10:00 de la mañana, diciendo un operador que en éste último número no atendían  esas emergencias, otros, QUE NO HAY AMBULANCIAS EN CUERNAVACA, SI ACASO HAY 12 para atender emergencias en todo el municipio, PERO QUE, EN ESE MOMENTO, EN ESE PRECISO MOMENTO, NO HABÍA NINGUNA.

Así que optó por llevarlo por sus medios a la Clínica del IMSS de Plan de Ayala, de donde es derechohabiente por ser un trabajador pensionado. Al arribar, su familiar ya había tenido tres desvanecimientos y convulsiones, lamentablemente se ensució por evacuaciones derivadas de. El caso es que lo atendieron hasta las 12:30 horas -esto es, pasar por Triage-, luego el tratar de conseguir una silla de ruedas -la que se obtuvo las ruedas estaban a punto de caerse con el riesgo que eso conlleva-, pero eso les valió a camilleros y enfermeras y lo dejaron así, siendo ya las 5 de la tarde, sin asear, sin tener el asomo siquiera de limpiarlo, dejando la dignidad humana en el olvido.

En fin, nadie daba información de nada y eso que ya eran las 10 de la noche, en tanto, de manera fugaz se intentaba ingresar para pedir informes, pero más tardaba en entrar a “Observación Intermedia” que ser sacada por una seudo doctora (filipina color vino) acompañada de una elemento de Protección Federal que, con prepotencia y arrogancia en lugar de tranquilizar a los familiares, les gritó que se fueran, que se salieran a la de ya, que para eso ella era la doctora -obvio sin gafete visible con su nombre y ni para qué pedírselo con esas respuestas-.

Pero bueno, eso es lo que viven los pacientes y familiares que se ven en la necesidad de acudir a solicitar el servicio que pagan. Pero qué tal, ese mismo día, desde temprana hora las calles aledañas a la clínica 1 del IMSS de Plan de Ayala estuvieron cerradas por la visita de Omar Hamid García Harfuch, secretario de Seguridad Pública Federal a esta clínica para ver el estado de salud de agentes policiacos heridos tras la detención de unos maleantes de gran envergadura.

LA OTRA CARA DEL “SERVICIO”

Ahí, el personal, principalmente femenino, hasta se peleaban por sacarse una foto, una selfie con el “novio del pueblo” -como lo tildaron. Ahí sí, sonrientes, amables, condescendientes y bien peinados salieron a recibirlo y rendirle pleitesía, en tanto los pacientes chíng…e; que esperen; ellos no importaron. Hasta dónde llega pues la hipocresía y la indolencia.

Así es como se actúa en los hechos, al personal médico, administrativo y demás queda de manifiesto que su trabajo lo realizan porque no les queda de otra, no por amor, no por empatía, no por humanidad. A los médicos les queda grande el juramento hipocrático; ellos “sacan la chamba por deber”, no por calidez ni calidad humana.

DECÁLOGO, A LA BASURA

En el área de Urgencias, donde se forman grandes filas de familiares para que sus pacientes sean atendidos con celeridad; ahí, con un gran letrero tienen a la vista el DECÁLOGO DEL TRATO DIGNO, que a la letra señala:

  1. Dar los buenos días, tardes o noches.
  2. Mirar a los ojos.
  3. Presentarse.
  4. Hablar de usted y llamarle por su nombre.
  5. Escuchar activamente.
  6. Mostrar empatía.
  7. Respetar y no discriminar.
  8. Brindar un trato cálido y humano.
  9. Brindar información adecuada y oportuna.}
  10. Despedirse.

Bueno, todo ese decálogo está de parapeto, porque la realidad dista de esas “buenas” pretensiones y directrices, porque nadie, absolutamente nadie del personal -ya sean médicos, asistentes médicos, enfermeras, camilleros y demás-, lo lleva a cabalidad; ni siquiera un solo punto lo siguen al pie de la letra. Hasta un bendito teléfono ponen para exponer sus quejas; pero eso no es garantía de absolutamente nada, porque a ellos les vale y los pacientes y familiares se tragan el coraje y orgullo con tal de ser atendidos.

Esa es la realidad, aquella que se empeñan en negar y desvirtuar a conveniencia. Así es pues, la calidad del servicio médico de “Dinamarca” que emula México, ¡ajá!, sobretodo”, aún más porque con la tormenta de esa noche de jueves 07 de mayo, los familiares que estaban en la “sala de espera”, sita en un espacio donde está la rampa de acceso a Urgencias, sencillamente se mojaron, sin que nadie del hospital se dignará a dejarlos pasar a la otra “sala de espera”, a la que nadie tiene acceso, sólo quién va a esperar los pasen a consulta. Empero en todo ese ínter, la “luz” se iba y venía de manera constante, donde tal parece que la planta para restablecerla no servía, al menos en el área de Urgencias,

Después de toda esa cruenta odisea, por fin, a Olivia le dieron el alta de su familiar a las 2 de la mañana del viernes 08 de mayo; ahí váyanse como puedan y desocupen la banca -porque camas ni hay disponibles, menos las sillas de ruedas pinchurrientas. Esa es la realidad que las autoridades se empeñan en negar; esa es, ni duda cabe. Y así seguirá por los “siglos de los siglos”. Ya se verá. Tiempo.

About The Author