SIN CORTAPISAS
Por PATRICIA CASTRO CEDILLO / MASEUAL
Día de muertos
- * Entre elevados precios, inseguridad y temor, se festeja un año más a los Fieles Difuntos
Cuernavaca, Morelos, México, 1 de noviembre de 2026.- México cada año se viste de amarillo y colores vivos para celebrar el Día de Muertos, festejo o tradición que los mexicanos llevan en la sangre, no importando la carestía hacen hasta lo imposible por recordar a sus difuntos, a aquellos seres queridos que se nos han adelantado pero que su presencia y esencia pervive entre los vivos.
En esta ocasión, en Cuernavaca se llevó a cabo el “Desfile de Miquixtli”, donde cientos de personas acudieron a observar el recorrido de catrinas, catrines y cientos de personas caracterizadas de la muerte o dioses ancestrales para regocijo de quienes asistieron. Las calles citadinas se vieron abarrotadas; frente al Museo Regional de los Pueblos de Morelos, mejor conocido como Museo Cuauhnáhuac o Palacio de Cortés, se instaló una catrina gigantesca con la que cientos de morelenses y turistas se deleitaron.
Tradición, música, adornos alusivos, así como la presencia de una cantante reconocida que cerró con broche de oro este magno evento con la que los asistentes, al menos por un momento, se distrajeron, disfrutaron y olvidaron la inseguridad que prevalece en la entidad, al menos por un momento, pues.
OPERATIVO
Evento que fue empañado por el asesinato de un hombre al norte de Cuernavaca, pese al operativo de “seguridad” implementado por la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano (Seprac) denominado “Mictlán 2026” desde el pasado 28 de octubre hasta el próximo 3 de noviembre, a fin, dijeron, de salvaguardar la integridad física de la población, así como preservar el orden público y movilidad durante la conmemoración del Día de Muertos.
En dicho operativo participan las diferentes áreas de las policías Preventiva, Turística, de Género, Vial, Protección Civil, Bomberos, así como el uso de drones para una vigilancia permanente, pero ¡ojo! Se concentraron principalmente en el primer cuadro de la ciudad y en los días de mayor aglomeración, en los panteones. Sin dejar de lado, aseguraron, en zonas de mayor afluencia como zonas recreativas y centros comerciales, aun con ello, la inseguridad sigue haciendo de las suyas.
En fin, al menos en estos días se garantice un poco de tranquilidad para aquellas familias que recuerdan a sus fieles difuntos y acuden a eventos organizados por el municipio. Sólo que los operativos debieran ser permanentes, continuos y extenderse a calles y colonias catalogadas como focos rojos, no sólo en épocas o temporadas especiales.
COSTO DE LA OFRENDA
Este año, las familias morelenses tuvieron que hacer un gran esfuerzo para conmemorar a aquellos seres queridos que se les adelantaron. Tan sólo un ramo de flor de cempasúchil rondó entre los 50 y 70 pesos en los “días fuertes”, la flor de nube la docena se encontró en 100 pesos a las afueras de los panteones, las macetas con flor de cempasúchil costaron entre 25 y 40 pesos, dependiendo el tamaño.
Por ejemplo, la señora Petra, que pone sus ofrendas el día 28 de octubre para los fallecidos en desgracia, así como el 1º y 2 de noviembre, en sí son tres ofrendas las que coloca cada año. Entre adornos, papel picado, velas, manteles, comida y bebida para sus fieles difuntos gastó en su totalidad cinco mil pesos, esto al adquirir los productos para las comidas favoritas de sus familiares fallecidos, sus gustos -es decir el refresco, cerveza, tequila, botana, fruta, incienso. Y es que, a su edad, 60 años, son aproximadamente 40 familiares que abandonaron ya el suelo terrenal.
No obstante a que le significó un gasto elevado refirió que no dejará de recordar a sus familiares y personas queridas, porque segura está que vienen a visitarla y a “comer” lo que ella con tanta dedicación y cariño les ofrenda, estando segura de que cuando ella falte habrá alguien que la recuerde y le ponga su ofrenda con la misma devoción conque ella lo hace.
TRADICIÓN ANCESTRAL
Aunque, como la señora Petra, sólo coloca tres ofrendas, es importante destacar que el 28 de octubre se colocan ofrendas a las personas que fallecieron de manera trágica, ya sea por violencia o accidentes; Mientras que, los días 30 y 31 de este mismo mes, son dedicados a los niños que murieron sin ser bautizados; el 1º de noviembre, de acuerdo al calendario católico se le denomina Día de Todos los Santos, correspondiendo a los niños fallecidos, mientras que, el 2 de noviembre es conocido como el Día de los Muertos, dedicado a las personas adultas.
El conmemorar el Día de Muertos tiene un origen prehispánico, donde los mexicas celebraban a sus muertos después de la temporada de cosecha, entre los meses de septiembre a noviembre. Empero, ésta se sincretizó, es decir, se juntó o unió, con las creencias de los conquistadores españoles, con ciertas modificaciones, pero con la misma esencia: celebrar a sus muertos.
SIGNIFICADO DE LAS OFRENDAS
Pero ¿cuál es su significado? Pues bien, se tiene la creencia de que las veladoras y cirios, son la luz que guía, que da paz y esperanza a las almas; en tanto que, el incienso es el aroma que purifica el ambiente; el agua, se dice que calma la sed de los difuntos; la sal, la coloca para que el espíritu que llega de visita no se pierda ni se corrompa durante su estancia en el mundo de los vivos; la flor de cempasúchil, se coloca con la creencia de que su aroma y color ayuda a las almas a llegar hasta su ofrenda; el pan de muerto, representa el ciclo de la vida y la muerte.
En tanto, la fruta y comida que se les ofrenda son aquellas que en vida gustaban a sus familiares fallecidos y se cree que al visitarlos se llevan esa esencia a través de sus olores; las calaveritas se colocan porque en la antigüedad se utilizaban cráneos de verdad que posteriormente fueron sustituidos con calaveras de azúcar, chocolate o amaranto; el papel picado, independientemente de que le da color a la ofrenda, representa el aire, uno de los cuatro elementos que debe estar presente en cualquier ofrenda y; fotografías de los fallecidos, mediante éstas los vivos honran a sus muertos.
LA REALIDAD
Así, año con año, no importando la situación que prevalezca en el país, sin duda alguna esta tradición continuará y es que, al menos unos días al año se recuerda a los seres queridos de las familias mexicanas, aunque durante el resto del año sólo ellos los lleven presentes, no así las autoridades encargadas de velar por la seguridad y tranquilidad de la sociedad, pues para ellos, los fallecidos en ese lapso les significa una cifra más para justificar su inacción e incapacidad al decir que los homicidios disminuyeron con respecto a años anteriores. En fin, así son las cosas. En tanto, no les queda de otra más que recordar con mayor énfasis a sus fieles difuntos.
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