SIN CORTAPISAS
Por PATRICIA CASTRO CEDILLO / MASEUAL
- En riesgo, salud de pobladores
Cuernavaca, Morelos, México, 10 de octubre de 2026.- La situación que prevalece en materia de salud no sólo en Morelos, sino en todo el país, se agrava conforme transcurre el tiempo, sin que las autoridades federales, entiéndase la presidenta con A, Claudia Sheinbaum Pardo, se sensibilicen y dejen de echar culpas a quienes menos la tienen, que son, precisamente, los mexicanos.
¿Hasta cuándo el gobierno federal, por ende, el estatal, dejará de hacer oídos sordos al clamor de los mexicanos, principalmente aquellos que creyeron en el partido que hoy gobierna y a quien le dieron su voto?, con la confianza de que no sólo mejoraría lo relativo al abasto de medicamentos y atención óptima en los hospitales, sino en la generación de empleos, infraestructura carretera, seguridad, entre otros rubros que están cada día más en deplorables condiciones.
El pasado 08 de octubre se realizó una marcha en distintos estados, entre éstos Jalisco, Yucatán, Guanajuato, Guerrero, MORELOS, Chihuahua, San Luis Potosí, Campeche y Veracruz, por parte de trabajadores en activos, pensionados y jubilados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en demanda no sólo de mejoras salariales, rechazando el aumento del 2.9% que resulta insuficiente para cubrir sus necesidades más apremiantes. En este sentido, Morelos fue una de las entidades que se sumó a la manifestación, partiendo del Hospital General del IMSS No.1 sito en Avenida Plan de Ayala, puesto que la demanda es un incremento de al menos el 10%.
Médicos entrevistados durante la marcha refirieron que la demora en la atención que se otorga a los pacientes no es por apatía ni desinterés, sino que se origina por la falta de personal e insumos, recalcando que durante su manifestación no se descuidó el área de Urgencias, no obstante que derivado de ésta se cerraron acceso a la Clínica 1 del IMSS de Plan de Ayala causando molestia a derechohabientes y familiares de pacientes que yacen internados.
LA REALIDAD DE LOS TRABAJADORES
Trabajadores administrativos, médicos, enfermeras laboran en condiciones estresantes por la carga de trabajo que tienen ante la falta de personal, si a ello se le suma que no cuentan con material ni equipo médico suficiente y que se surta de manera regular, origina que la atención se vea demorada. No hay jeringas, gasas, alcohol, pañales ni demás equipo que les permita hacer curaciones y tratar oportunamente a los pacientes.
Sin dejar de lado que el desabasto de medicamentos es notorio; donde además los médicos tienen 15 minutos para atender un paciente; de ahí que se den “fichas” o los derechohabientes tengan que ir desde temprano para alcanzar turno y eso no les garantiza pasar con su médico familiar, enviándolos a la bendita “Unifila”, por lo que la atención es fría e impersonal, donde muchas de las veces, si tienen suerte, les recetan paracetamol, mas nada porque sencillamente no hay medicamento suficiente.
LA REALIDAD DE LOS PACIENTES
Ahora bien, es un hecho que en los hospitales, ya sea IMSS, ISSSTE o IMSS Bienestar (nombre pomposo que le pusieron a los Centros de Salud), las carencias son muchas: falta de medicamentos, de material de curación, equipo en mal estado, máquinas descompuestas para sacar determinados estudios, sumado a la falta de personal especializado, y el poco que hay o no va o está de vacaciones, y como no hay quién lo cubra, las citas de especialidades las reagendan para dos, tres y hasta seis meses más tarde, por lo que los afectados son los pacientes.
Todo eso es sabido, pero ¿qué tiene que ver la amnesia con la magnesia? Es decir, sí, el personal, en este caso, del IMSS, no cuenta con salario digno, trabajan como pueden con lo que tienen, con estrés, sí, todo eso se entiende y créanlo los derechohabientes y sus familias lo saben, lo que no es permisible es el trato cruel, déspota e inhumano que brindan.
Porque se les da tratar mal a los que van a consulta, a citas con especialistas; hasta los familiares de enfermos temen pedir información porque hasta regañados salen; les gritan, los ignoran, no les dan información clara ni oportuna. Esto, sin contar con que hay asistentes médicas que se sienten Dios, que deciden de manera unilateral a quién sí y a quién no agendar una cita, no obstante que el especialista haya enviado al paciente a sacarla. Y cuando se les cuestiona, se enojan y sacar a flor de piel su “empoderamiento absurdo” e ignoran a quienes se les acercan.
Tan sólo en la Clínica 1 del IMSS de Plan de Ayala, en Cuernavaca, hasta los guardias se dan el lujo de cuestionar y sacar a familiares de pacientes que osan exigir una atención de calidad, de calidez y celeridad. No importa si se trata de una persona de la tercera edad, de menores de edad con síntomas graves, de personas accidentadas en su trabajo y presentan heridas o fracturas. No importa porque a todas les dan el color verde pasa su atención, es decir, que pueden esperar hasta cuatro horas para ser atendidos.
Muchos trabajadores de Urgencias se la pasan platicando, comiendo, o definitivamente no están en sus lugares de trabajo y si se les cuestiona “arde Troya” y casi los sacan a empujones. Por lo que, si bien se entiende la falta de salario digno, también les falta muchísima empatía, respeto a los derechos humanos, calidez en la atención y trato.
SIN ESPECIALISTAS
Cabe recordar que el pasado 25 de septiembre, en el módulo central del edificio de Especialidades de la Clínica 1 del IMSS de Plan de Ayala colocaron un aviso donde informaban a los derechohabientes que están cerradas varias especialidades, entre éstas Angiología (donde una asistente sobresale por lo majadera y déspota que es con quienes deben agendar una cita, según denunció un ciudadano), así como Cirugía maxilofacial, Endocrinología, Dermatología, Gastroenterología, Oftalmología, Urología, Medicina física y rehabilitación, Nefrología y Traumatología (en esta última ya tiene varios años que a los fracturados ni siquiera los atienden y si tienen suerte, igual y los “pelan”).

No pues prácticamente son la mayoría de especialidades las que se encuentran sin personal para atender a los derechohabientes, pero, se repite, bajo ninguna circunstancia el personal médico, administrativo, intendencia, camilleros, asistentes; bajo ninguna circunstancia y menos bajo el argumento de falta de personal, equipo o medicamento, deben tratar con la punta del pie a los pacientes.
¿Que el sueldo es bajo? Si no les conviene que renuncien; ¿Que no hay material ni equipo? Que exijan una y mil veces, si es necesario, los surtan o reparen ¿Que la carga de trabajo es mucha? Que organicen sus tiempos y con sus compañeros para sacar adelante la “chamba” porque para eso se rentaron, no sólo para recibir un sueldo puntual (mucho o poco) y prestaciones superiores al grueso de la población.
El problema de la salud en México persiste y persistirá, y siempre habrá dos versiones de afectados (de trabajadores y de pacientes). Los segundos siempre son los paganos, ya que son víctimas de las frustraciones laborales de quienes son la cara del IMSS ante la sociedad, peor aún son revictimizados por la presidenta con A y autoridades de alto nivel en el área de salud al minimizar sus demandas de atención médica oportuna, de dotación de medicamentos, de que se realicen en tiempo los tratamientos médicos, principalmente de quienes padecen cáncer, VIH o enfermedades crónico-degenerativas.
El desabasto de medicamentos y la eficiencia y eficacia en las prestaciones de los servicios de salud continúan afectando, se abunda, a los DERECHOHABIENTES, PACIENTES Y FAMILIARES. Es hora de que el gobierno federal deje la verborrea y cumpla con hechos para garantizar el acceso a la salud, tal como lo consagra la Constitución.
Que dejen de fingir que existe medicamento suficiente, ya que cuando acude Claudia y séquito federal a “supervisar”, en chin…a surten las farmacias y “frentean” los anaqueles para que la presidenta con A “constate” la efectividad de su mandato. En fin, tanto tienen razón los trabajadores del IMSS en sus demandas, como la sociedad exige que, independientemente de sus carencias laborales, su labor sea excelsa, cálida, humana, de trato amable y con información oportuna y veraz.
Ambas exigencias son válidas, pero en tanto el personal siga tratando mal a la derechohabiencia, difícilmente los ciudadanos, familiares de pacientes y pacientes mismo, los respaldarán en sus marchas y manifestaciones. Eso es un hecho.
Aún más si a los familiares de pacientes los siguen dejando fuera del área de Urgencias de IMSS de Plan de Ayala, en una minicarpa que sirve para maldita la cosa cuando llueve o peor aún, que ni siquiera les permitan ingresar al sanitario. Qué poca pues. Al cierre de esta columna, se recrudece en la CDMX la represión al personal del IMSS que se manifestó, donde fuerzas policiales los repliegan, pudiéndose recrudecer las acciones para hacerse escuchar. Ya se verá en qué termina este peliagudo asunto. Ya se verá
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