FRENO DE MANO AL INE

Por EDILBERTO NAVA GARCÍA / MASEUAL

Chilpancingo, Guerrero, México, 6 de noviembre de 2026.- Con la corrupción del Instituto Nacional Electoral (INE) y la pronta salida de su titular, algunos quizá creyeron que borrón y cuenta nueva; no, no ha sido así porque al parecer esta vez va un tanto más en serio el freno de mano, debido a que es la presidenta de la República quien lleva la voz en cuello. Se han dado detalles de tan deshonrosas contrataciones, y en lo particular da mucho gusto por el papel que está jugando el periodismo, sobre todo el de investigación no muy socorrido en los medios de comunicación.

Hay quienes nos preguntamos acerca de los alcances de estos lamentables hechos inmorales de altos funcionarios de la administración púbica federal. Por ejemplo, que se hubiesen registrado en el periodo de Ernesto Zedillo o de su sucesor, el aparente rancherote, Vicente Fox, no hubiese llamado la atención como ahora, si hemos de recordar lo del Fobaproa y seguidamente el costo de las mentadas toallas que pronto pasaron al silencio, como si nada hubiese tocado el erario nacional.

Empero, lo que ha sucedido en estos años en que gobierna la izquierda en la mayor parte del país, una izquierda sufridora, menospreciada y acicateada por la mafia del poder, motiva a vértigo en la franja ciudadana informada, que se alegra y hasta festina cada unos de los logros del actual régimen federal. ¡Como que muy en el INE! es decir, en la nariz o en las babas del régimen se hayan estado dando actos indignos y vergonzosos de corrupción, donde falsas empresas se la han pasado engañando al SAT, siendo como se afirma, que son empresas con registro, pero sin maquinaria, sin trabajadores, sin áreas contables ni talleres pero contratando por montos millonarios con una institución que está a la vista de todo mundo. Ahora resulta que se trata de viles intermediarios, de vivales que hasta pueden decir: la Cuarta Transformación me pela los dientes.

En una ocasión de elecciones se trataba en Guerrero. Gobernaba el Tigre de Huitzuco, Rubén Figueroa Figueroa. En uno de los sótanos del palacio de gobierno estaba la imprenta con su jefe de años, cuyo nombre pasaba ya como parte del inventario sexenal. Éste recibió la instrucción personalmente: Esas boletas deben estar listas 30 días antes de la elección.

Aquel descendió del despacho. Dos días después, subió nuevamente al despacho para decir: señor, la máquina principal está averiada y resolvemos sólo dando a maquilar. Figueroa preguntó: ¿cuánto cuesta? Tanto señor, dijo el jefe de la imprenta. Sin más se autorizó de puño y letra. Pero sucedió que faltaban veinte días para los comicios y alguien susurró al oído al gobernante: ¡las boletas señor!

Serían casi las tres de la tarde cuando ya todos los empleados públicos abandonaban las oficinas. Rubén Figueroa, con dos de sus asistentes bajó a la imprenta, donde los talleristas trabajaban apurados, sin su jefe. Ahí miró todo el boletaje y demás material. ¿Todo lo han hecho ustedes aquí? Sí señor, le respondieron. Bien, díganle a su jefe que lo espero a las nueve, mañana en mi despacho. Aquel subió temblando. Figueroa siempre andaba armado, y con pistola desenfunda lo recibió: mira jijo de tal por cual, no te mato por lástima pero sábete que no soy pendejo.

No hubo castigo al depredador; no había en ese tiempo nada que se pareciera a las dependencias auditoras, ni contralorías.

El congreso local guerrerense contaba con la Contaduría Mayor de Glosa con menos de una veintena de empleados. Consideraron los testigos: la verdad es que don Rubén estaba de buenas, pues de lo contrario hubiese instruido a Acosta Chaparro. Ahora con lo de Taddei y lo que alcance a Córdova en justicia, debe aplicarse la ley sin miramientos. Sólo por ver si lo deshonesto se nos quita para la otra vida.

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